Un estudio reciente sugiere que cocinar en casa con regularidad podría reducir el riesgo de demencia en personas mayores. La investigación, publicada en el Journal of Epidemiology & Community Health, indica que preparar comidas desde cero al menos una vez a la semana podría disminuir el riesgo de demencia en un 30%.
Los hallazgos revelan que este beneficio es aún mayor para aquellos con habilidades culinarias limitadas, con una reducción del riesgo de demencia de hasta el 67% en este grupo. El estudio, realizado en Japón, analizó datos de más de 10,900 participantes mayores de 65 años durante un período de seis años.
Los investigadores observaron que la frecuencia con la que se cocina en casa está asociada con un menor riesgo de demencia tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, la magnitud de esta asociación varía según el nivel de competencia culinaria. Mientras que cocinar con regularidad es beneficioso para todos, el impacto es más pronunciado en aquellos que no son expertos en la cocina.
El estudio también tuvo en cuenta factores como el estilo de vida, los ingresos y el nivel educativo, y encontró que la asociación entre cocinar en casa y un menor riesgo de demencia se mantuvo incluso después de considerar estos factores. Los investigadores señalan que la preparación de alimentos no solo implica actividad física, sino también estimulación cognitiva.
Es importante destacar que este es un estudio observacional, por lo que no se puede establecer una relación de causa y efecto definitiva. Además, los investigadores reconocen que los resultados podrían no ser generalizables a otras culturas debido a las diferencias en los hábitos alimenticios y los métodos de preparación de alimentos. No obstante, concluyen que crear un entorno que facilite la cocina para las personas mayores podría ser una estrategia importante para la prevención de la demencia.
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