Un nuevo estudio sugiere que los caimanes podrían desempeñar un papel crucial en el almacenamiento de carbono en los humedales costeros. Investigaciones recientes indican que la presencia de estos reptiles contribuye a aumentar la acumulación de materia orgánica en estos ecosistemas, lo que podría tener implicaciones significativas en la mitigación del cambio climático.
Los caimanes, al excavar madrigueras y moverse por los humedales, crean depresiones que favorecen la sedimentación y la acumulación de vegetación. Esta vegetación, rica en carbono, se almacena en el suelo, evitando que se libere a la atmósfera en forma de dióxido de carbono. El estudio, publicado por eos.org, sugiere que la actividad de los caimanes puede aumentar las tasas de acumulación de carbono en estos entornos.
Aunque se necesita más investigación para comprender completamente la magnitud de este efecto, los hallazgos iniciales son prometedores. Los humedales costeros ya son reconocidos como importantes sumideros de carbono, y la posibilidad de potenciar su capacidad de almacenamiento a través de la gestión de poblaciones de caimanes abre nuevas vías para la conservación y la lucha contra el calentamiento global.
