Los colorantes alimentarios han evolucionado, según el Dr. Ali Bayoumi, del Instituto de Investigación de Tecnología de Alimentos, dejando de ser simples aditivos estéticos para convertirse en un componente clave que une la tecnología industrial con beneficios directos para la salud.
En un reciente informe, el Dr. Bayoumi destacó que la transición hacia “colores naturales” representa una garantía de seguridad para el consumidor. Estos colorantes se derivan de fuentes vegetales, animales y microbianas, clasificadas como “Generalmente Reconocidas como Seguras” (GRAS), lo que elimina la necesidad de autorizaciones complejas, a diferencia de sus contrapartes sintéticas.
Colores Naturales
El Dr. Bayoumi explicó que los colores naturales, especialmente los “carotenoides”, desempeñan funciones biológicas esenciales que van más allá de la simple coloración de los alimentos. Por ejemplo, el “betacaroteno”, abundante en verduras de hoja verde, zanahorias y mangos, es un precursor fundamental de la vitamina A en el organismo humano, siendo indispensable para la salud visual, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el correcto desarrollo y crecimiento.
El informe también resaltó las propiedades del “licopeno”, el pigmento rojo predominante en los tomates y las sandías.
Aunque el licopeno no se convierte en vitamina A, se distingue como uno de los antioxidantes naturales más potentes.
Estudios citados por el Dr. Bayoumi revelan que un alto consumo de licopeno está estrechamente relacionado con la reducción del riesgo de cáncer de próstata, enfermedades cardíacas y arteriosclerosis. Además, posee una notable capacidad para proteger la piel contra los rayos ultravioleta y prevenir la oxidación del colesterol LDL (colesterol “malo”).
El Dr. Bayoumi concluyó su informe destacando las asombrosas propiedades biológicas de estos colorantes naturales, que mejoran la comunicación celular y estimulan las enzimas antioxidantes en el hígado y el plasma sanguíneo.
Subrayó que estos “colores inteligentes”, presentes en los tejidos corporales, especialmente el licopeno que se concentra en glándulas y órganos vitales, constituyen la primera línea de defensa contra los radicales libres. Por lo tanto, elegir alimentos naturalmente coloridos es una decisión saludable que va más allá de la simple satisfacción visual.
