POR CESAR DIMITRI ROA CASTILLO
Tradicionalmente, el comercio ilícito en la República Dominicana se ha vinculado principalmente con sectores como el alcohol, el tabaco y los medicamentos. No obstante, en tiempos recientes ha surgido una problemática menos evidente, pero igualmente preocupante: el incremento de mercancías ilícitas en el sector de la construcción, particularmente en materiales eléctricos, herramientas y equipos que se comercializan al margen de los canales formales.
A lo largo del país, es posible identificar establecimientos que ofrecen productos eléctricos y electrónicos que imitan marcas reconocidas, o que ingresan al mercado a través de prácticas irregulares como la subvaluación, la evasión fiscal o la importación sin el cumplimiento de las normas técnicas requeridas. Una proporción significativa de estos productos proviene de mercados asiáticos y llega al consumidor final a precios considerablemente inferiores a los del comercio formal, generando una competencia desleal que perjudica a las empresas establecidas y distorsiona el funcionamiento del mercado.
Aún más preocupante es el potencial impacto de estos productos en la seguridad de las edificaciones. Interruptores, disyuntores, cables eléctricos, extensiones, lámparas LED y otros componentes falsificados o de baja calidad pueden provocar fallas técnicas, cortocircuitos e incendios. Por lo tanto, el comercio ilícito en este ámbito no solo representa un problema económico, sino también un riesgo real para la seguridad de las familias dominicanas y para la sostenibilidad del crecimiento urbano.
La construcción es un motor fundamental de la economía dominicana, generador de empleo e impulsor de diversas actividades productivas. Dada su importancia estratégica, requiere mercados confiables y productos que cumplan con estándares mínimos de calidad y seguridad. La infiltración de materiales ilícitos en la cadena de suministro afecta no solo a los comerciantes formales y fabricantes, sino también a ingenieros, desarrolladores y a quienes adquieren viviendas.
En los últimos cinco años, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes ha implementado una política firme para combatir el comercio ilícito, bajo el liderazgo del ministro Víctor “Ito” Bisonó, fortaleciendo la coordinación interinstitucional y la vigilancia del mercado. Los avances logrados en esta área son especialmente relevantes para el sector de la construcción, donde la presencia de materiales ilícitos representa un desafío creciente.
Este esfuerzo continuo ha permitido decomisar y destruir más de 160 millones de unidades de mercancías ilícitas, incluyendo alcohol adulterado, tabaco ilegal, medicamentos, cosméticos y combustibles, en una de las estrategias de control comercial más amplias implementadas en el país.
Desde la Dirección de Comercio Ilícito del MICM, se trabaja en coordinación con la Dirección General de Aduanas, el Ministerio Público, ProConsumidor y los organismos de seguridad del Estado para detectar esquemas de comercialización irregular y fortalecer los mecanismos de control. La experiencia acumulada demuestra que el comercio ilícito evoluciona constantemente y que cada sector productivo presenta desafíos particulares.
Mi formación y experiencia previa como miembro del Ministerio Público me han permitido abordar este fenómeno desde una perspectiva integral, comprendiendo que el comercio ilícito no es simplemente un problema administrativo o comercial, sino una manifestación de estructuras organizadas que afectan la seguridad económica y la confianza en los mercados.
El combate al comercio ilícito requiere no solo acciones de fiscalización, sino también una mayor conciencia por parte de los consumidores y los sectores productivos. En el caso de la construcción, optar por materiales certificados y proveedores formales no solo protege la inversión, sino también la seguridad de quienes habitarán las edificaciones.
La República Dominicana ha logrado avances significativos en esta materia, pero los desafíos continúan evolucionando. Fortalecer los mecanismos de control y promover mercados transparentes es una tarea constante que contribuye directamente a la competitividad, la seguridad y el desarrollo sostenible del país.
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