El estudio de la cometa 41P/Tuttle—Giacobini—Kresák ha revelado datos fundamentales sobre la dinámica de los cuerpos pequeños en nuestro sistema solar. A través de observaciones realizadas por el Telescopio Hubble, se ha detectado que este objeto no solo experimentó un cambio significativo en su velocidad de rotación, sino que, muy probablemente, invirtió completamente su sentido de giro.
Un fenómeno inédito en la observación astronómica
Este descubrimiento representa el primer caso documentado en el que se observa un cambio de dirección en la rotación de una cometa. El proceso se originó debido a las características físicas del núcleo del objeto y su interacción con el entorno espacial.
La clave de este comportamiento reside en la sublimación del hielo, el proceso mediante el cual la materia pasa directamente del estado sólido al gaseoso bajo la influencia de la radiación solar. Los flujos de gas y polvo resultantes actúan como motores a reacción, ejerciendo una fuerza que altera la rotación del núcleo cometario.
Cronología del cambio de rotación
El análisis de los datos muestra una evolución clara en el movimiento de la cometa 41P:
- Fase de deceleración: Observaciones realizadas en 2017 revelaron un frenado abrupto. El periodo de rotación se extendió desde unas pocas horas hasta superar las 50 horas.
- Vulnerabilidad estructural: Los investigadores señalan que el tamaño reducido del núcleo, de aproximadamente un kilómetro, hace que la cometa sea especialmente susceptible a que las fuerzas del desgasificado dominen sobre su inercia.
- Inversión y aceleración: Tras la fase de ralentización, la cometa comenzó a acelerar nuevamente hasta alcanzar un tiempo de rotación de unas 14 horas.
La interpretación científica más coherente indica que el giro de la cometa se detuvo casi por completo antes de reiniciarse en la dirección opuesta. Además de este cambio rotacional, las investigaciones también han identificado variaciones significativas en la actividad general de la cometa.
