El cometa interestelar 3I/ATLAS, objeto de intenso estudio por parte de los astrónomos, podría ser mucho más antiguo de lo que se pensaba inicialmente. Recientes observaciones realizadas durante su acercamiento a Júpiter han revelado datos sorprendentes sobre su composición y origen.
3I/ATLAS fue detectado por primera vez el año pasado por el Sistema de Alerta Temprana de Impactos de Asteroides (ATLAS). Se trata del tercer objeto interestelar que se identifica viajando a través de nuestro Sistema Solar, y los investigadores lo clasifican como un cometa interestelar.
El cometa ha estado realizando aproximaciones cercanas a Marte, la Tierra y, más recientemente, a Júpiter. Durante su paso por el gigante gaseoso, a una distancia aproximada de 0.35832 unidades astronómicas (UA), fue capturado por la sonda Jupiter Icy Moons Explorer (Juice) de la Agencia Espacial Europea (ESA). Una UA equivale a la distancia promedio entre la Tierra y el Sol.
El análisis de la composición química de 3I/ATLAS ha proporcionado información clave sobre su posible sistema de origen y la actividad temprana de la Vía Láctea. Los científicos han descubierto que su composición elemental es “única en comparación con cualquier cuerpo del Sistema Solar” o de nuestra vecindad cósmica.
Los hallazgos sugieren que el cometa tiene una edad estimada entre 10 y 12 mil millones de años y se formó en un sistema rico en carbono y oxígeno, con una metalicidad moderadamente alta. El equipo de investigación especula que podría provenir del disco grueso o delgado de la galaxia, aunque esperan obtener respuestas más definitivas utilizando observaciones de imágenes espectrales del Telescopio Espacial James Webb.
Además, se ha descubierto que 3I/ATLAS contiene agua con características diferentes a las del agua presente en nuestro sistema solar, lo que lo convierte en un objeto aún más intrigante para la comunidad científica. Algunos investigadores incluso sugieren que objetos como 3I/ATLAS podrían representar la forma más económica de viajar a través de la galaxia.
El estudio de la composición del coma del cometa, realizado después de su perihelio, ha sido posible gracias a la espectroscopía óptica, proporcionando datos adicionales sobre su naturaleza y origen.
