Las viviendas victorianas, conocidas por su carácter y encanto, a menudo presentan desafíos en cuanto a su distribución. Estas casas, típicamente estrechas, pueden carecer del espacio de almacenamiento práctico que demandan las familias modernas. Este es precisamente el problema que enfrentaron Tess y Mat en su villa victoriana, una construcción de colour terracota que destaca en su vecindario.
El diseño interior victoriano se caracteriza por la exuberancia y la sofisticación de sus decoraciones. Se distingue por muebles ricamente elaborados, patrones llamativos y colores intensos, creando una atmósfera de lujo y grandeza. Cada habitación evoca la elegancia de la aristocracia.
La estética victoriana tiene sus raíces en el reinado de la Reina Victoria (1837-1901), una época de prosperidad e innovación impulsada por la industrialización. Esta última facilitó la producción masiva de muebles y objetos decorativos, reflejando la extravagancia y el eclecticismo de la época, con influencias de estilos como el gótico, el rococó y el renacimiento.
La decoración victoriana se define por patrones opulentos, telas lujosas y ornamentos detallados. Los muebles de madera maciza con intrincadas tallas, las cortinas de terciopelo y el uso abundante de flecos y borlas son elementos distintivos. Los interiores victorianos irradian grandeza, con un énfasis en la simetría y la atención al detalle.
