Investigadores han desarrollado una computadora Ising basada en luz que opera a temperatura ambiente y mantiene la estabilidad durante horas. Este avance representa un paso significativo en el campo de la computación Ising, un tipo de computación que se inspira en los modelos físicos utilizados para estudiar el magnetismo.
A diferencia de las computadoras tradicionales que utilizan bits para representar información como 0 o 1, las computadoras Ising utilizan “spins” que pueden estar en un estado de +1 o -1. La nueva computadora Ising utiliza luz para representar y manipular estos spins, lo que permite un funcionamiento a temperatura ambiente, eliminando la necesidad de enfriamiento criogénico, un requisito común en otras implementaciones de computación Ising.
La estabilidad durante horas es otro logro clave. Las computadoras Ising son propensas a errores debido a fluctuaciones, pero este nuevo diseño demuestra una resistencia notable a estas perturbaciones, lo que es crucial para realizar cálculos complejos y confiables.
Esta tecnología podría tener aplicaciones en la resolución de problemas de optimización, como la planificación logística, el aprendizaje automático y la investigación de materiales. Aunque aún se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, la capacidad de operar a temperatura ambiente y mantener la estabilidad abre nuevas posibilidades para la computación Ising.
