El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán está generando una fuerte inestabilidad en el mercado energético global. Los estados del Golfo han instado a Estados Unidos a neutralizar la amenaza que representa Irán, aunque no han solicitado directamente una intervención bélica.
Las exportaciones de petróleo de Oriente Medio han disminuido al menos un 60%, debido al cierre parcial del Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro mundial de petróleo. Esto ha provocado que el precio del crudo Brent, la referencia internacional, se mantenga en torno a los 100 dólares por barril, y los precios de la gasolina en Estados Unidos continúen aumentando.
Según declaraciones del presidente Trump, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 7.000 objetivos en territorio iraní, logrando una reducción del 90% en los lanzamientos de misiles balísticos y del 95% en los ataques con drones. El gobierno de Trump planea desplegar hasta 5.000 efectivos adicionales en Oriente Medio y ha amenazado con atacar la infraestructura petrolera iraní, lo que podría escalar aún más el conflicto.
A pesar de los ataques, Irán continúa atacando tanto a Israel como a los aliados de Estados Unidos en el Golfo. El ministro de Asuntos Exteriores iraní ha declarado que no ve motivos para negociar en este momento.
Los estados del Golfo han sufrido pérdidas de 15.000 millones de dólares en ingresos energéticos desde el inicio de la guerra. Goldman Sachs señala que el flujo a través del Estrecho de Ormuz se mantiene bajo, lo que tiene implicaciones significativas para los mercados petroleros.
Los analistas estiman que la producción petrolera del Golfo tardará al menos dos meses en recuperarse por completo una vez que finalice el conflicto.
El presidente Trump ha solicitado posponer su viaje programado a China, previsto para marzo, debido a la guerra con Irán, aunque ha expresado su deseo de realizarlo en el futuro.
