Un estudio reciente realizado en adultos polacos revela una clara relación entre la edad, el género y la aceptación de la desinformación sobre las vacunas contra el COVID-19. Los participantes de entre 45 y 59 años mostraron una probabilidad significativamente mayor de estar vacunados en comparación con aquellos de 29 años o menos. También se observó una tendencia similar, aunque no estadísticamente significativa, en personas de 60 años o más.
El estudio también encontró que los hombres tenían menos probabilidades de estar vacunados que las mujeres. Curiosamente, el nivel educativo y el sector de empleo no mostraron una asociación independiente con el estado de vacunación una vez que se ajustaron otros factores.
Una de las conclusiones más importantes del estudio es la fuerte asociación entre la aceptación de información errónea sobre las vacunas y la decisión de no vacunarse, independientemente del sector laboral. Los investigadores destacan la importancia de abordar la desinformación y fortalecer la confianza en las instituciones de salud pública y en fuentes de información fiables.
Los resultados sugieren que las estrategias de información deben centrarse no solo en corregir noticias falsas, sino también en promover la alfabetización digital y la resiliencia ante la desinformación en la población en general. Se recomienda a las autoridades sanitarias que monitoreen sistemáticamente la desinformación que circula e implementen respuestas rápidas y basadas en evidencia, especialmente en entornos en línea y redes sociales.
El estudio también señala que el impacto de la pandemia en el estilo de vida, incluyendo el sueño, la salud mental, la actividad física y los hábitos alimenticios, varió según el estado laboral. Los individuos desempleados experimentaron un impacto particularmente negativo en su sueño.
