La situación de seguridad alimentaria en Oriente Medio se deteriora rápidamente, poniendo en riesgo a millones de personas debido al aumento de los precios de los alimentos, el desplazamiento de poblaciones y las interrupciones en las rutas de suministro global, según advierte el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Samer Abdeljaber, director regional del PMA para Oriente Medio, África del Norte y Europa del Este, informó que la agencia de la ONU trabaja para mantener operaciones de asistencia alimentaria en aproximadamente 10 países de la región, además de Afganistán. Se estima que se necesitarán unos 200 millones de dólares para apoyar las operaciones humanitarias durante los próximos tres meses.
“La situación de seguridad alimentaria en Oriente Medio ya era difícil antes de esta crisis, y los acontecimientos recientes la han empeorado”, declaró Abdeljaber.
Desafíos complejos
La región enfrenta una combinación compleja de fragilidad económica, conflictos y disrupciones en el suministro que afectan la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos. Las tensiones geopolíticas y los riesgos que afectan a las rutas marítimas clave, como el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo –corredores cruciales para la energía, los fertilizantes y el transporte comercial– han ejercido presión adicional sobre las cadenas de suministro globales.
Según Abdeljaber, cualquier interrupción en estos corredores vitales conduce a una reducción de los suministros, una disminución de la producción agrícola y un aumento de los precios globales de los alimentos. También señaló que el aumento de los precios del petróleo está elevando los costos de transporte y combustible en todo el mundo.
El precio de la harina se dispara en Gaza un 270 por ciento
El impacto ya se está sintiendo en varias áreas afectadas por crisis. En la Franja de Gaza, el PMA intenta entregar asistencia alimentaria a alrededor de 1.6 millones de personas cada mes. Sin embargo, el cierre de los cruces tras la escalada de la crisis el 28 de febrero provocó un fuerte aumento de los precios de los alimentos a nivel local.
“El precio de la harina en el mercado local de Gaza aumentó un 270 por ciento”, explicó Abdeljaber. “Cuando los cruces están cerrados, incluso por unos pocos días, nos vemos obligados a reducir las raciones de alimentos que proporcionamos a las personas”.
Tras una tregua en octubre, el PMA pudo proporcionar el 100 por ciento de la ración alimentaria completa a quienes la necesitaban. No obstante, las condiciones actuales podrían obligar a la agencia a reducir drásticamente esa asistencia. “Ahora nos vemos obligados a considerar reducir esa ración a solo alrededor del 25 por ciento de las necesidades de una persona”, explicó.
En otras partes de la región, el desplazamiento a gran escala está aumentando la presión sobre las operaciones humanitarias.
Un trabajador en el almacén de UNICEF en Dinamarca prepara suministros de ayuda para ser enviados a Líbano.
Líbano y Siria
En Líbano, más de 815.000 personas han sido desplazadas internamente, muchas de ellas provenientes de áreas del sur o de los suburbios del sur de Beirut a otras regiones o refugios temporales. Se han establecido aproximadamente 580 refugios en todo el país, y el PMA apoya actualmente a 215 de ellos.
Dentro de estos refugios, alrededor de 52.000 personas reciben asistencia alimentaria diaria, mientras que 180.000 individuos reciben apoyo en efectivo para ayudar a satisfacer sus necesidades básicas.
La crisis regional también ha provocado movimientos transfronterizos. Alrededor de 84.000 refugiados sirios han regresado a Siria desde Líbano, mientras que aproximadamente 9.000 ciudadanos libaneses han cruzado a Siria en busca de seguridad y asistencia.
“Estas personas, por supuesto, necesitan apoyo dentro de Siria”, señaló Abdeljaber.
Se necesita más financiación
A pesar del aumento de las necesidades, las agencias humanitarias se enfrentan a una grave escasez de fondos que está obligando a tomar decisiones difíciles. Durante el mes de Ramadán, el PMA anunció que tuvo que suspender la asistencia a unos 135.000 refugiados sirios en Jordania debido a la falta de financiación. En Egipto, la agencia también se ha visto obligada a suspender el apoyo a 250.000 refugiados sudaneses.
“Por eso necesitamos más financiación para satisfacer las necesidades que ya existían antes de la crisis y que se han multiplicado desde su inicio”, dijo Abdeljaber.
En Irán, el programa está ayudando actualmente a alrededor de 33.000 refugiados afganos que viven en campamentos. Sin embargo, el PMA ha observado que algunos afganos que viven en las comunidades de acogida ahora se están trasladando a estos campamentos, lo que ejerce una presión adicional sobre los servicios humanitarios.
Las comunidades vulnerables pagan el precio
Más allá de la asistencia directa, el aumento de los precios globales también está erosionando el poder adquisitivo de las comunidades vulnerables.
“En cualquier país donde suben los precios del combustible, el precio del pan sube inmediatamente y también aumentan los costos de transporte”, explicó Abdeljaber. “Incluso cuando proporcionamos asistencia en efectivo a las personas, el dinero va a los mercados donde los precios ya han aumentado, lo que reduce su poder adquisitivo”.
Ante el rápido crecimiento de las necesidades humanitarias, el PMA hace un llamamiento a los gobiernos, los donantes y el sector privado para que aumenten su apoyo.
“Creemos que es importante mantener el optimismo y trabajar de forma proactiva”, dijo Abdeljaber. “Estamos trabajando con los Estados miembros, los donantes y el sector privado con la esperanza de asegurar la financiación necesaria para ayudar a las personas en esta difícil situación”.
A pesar de los desafíos, el personal del PMA en toda la región continúa su trabajo en condiciones difíciles.
“En todos los países y lugares donde operamos… nuestros equipos siguen comprometidos a hacer todo lo posible para ayudar a los afectados por esta crisis”, concluyó Abdeljaber.
