La guerra en Irán está generando temores de una crisis energética en Asia, con el suministro de combustible en varios países afectado y los precios al alza. Según informes recientes, estaciones de servicio en regiones de Australia Occidental ya han comenzado a racionar el combustible debido a las interrupciones en el suministro causadas por el conflicto.
La situación está afectando el comercio global de energía, especialmente a través del Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo y gas natural licuado (GNL). El aumento de los precios amenaza con frenar el crecimiento económico mundial.
En Indonesia, Filipinas y Myanmar, se han reportado imágenes de largas filas de vehículos en las estaciones de servicio, lo que indica una creciente preocupación entre los consumidores por la disponibilidad de combustible. En Queensland, Australia, un ministro ha solicitado un plan nacional de combustible, ya que los agricultores se encuentran “al borde del precipicio” debido a la situación.
Aunque se han reportado otros incidentes en Australia, como la solicitud de una orden de supresión relacionada con un ataque en Bondi, el foco principal sigue siendo el impacto de la guerra en Irán sobre el suministro y los precios del combustible en la región asiática.
