Cuba enfrenta una crisis energética sin precedentes, con un apagón generalizado que ha sumido a la isla en la oscuridad. Las autoridades han confirmado un “blackout” completo del sistema eléctrico, según reportan medios internacionales.
La situación ha provocado protestas en varias ciudades, incluyendo un incidente inusual en Morón, donde manifestantes irrumpieron en una oficina del Partido Comunista. Videos en redes sociales muestran disturbios y personas lanzando piedras contra el edificio, mientras corean consignas como “libertad”. Las autoridades cubanas han arrestado a cinco personas por estos actos de vandalismo.
El descontento popular se ha intensificado debido a la escasez de alimentos, combustible y medicinas, exacerbada por un prolongado bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reconocido las dificultades que atraviesa la población, pero ha advertido que no tolerará actos de violencia que perturben la tranquilidad ciudadana. Díaz-Canel responsabiliza al bloqueo estadounidense, que según afirma, se ha intensificado en los últimos meses.
En un giro reciente, el gobierno cubano ha confirmado que se encuentran en conversaciones con Estados Unidos para buscar soluciones al conflicto. Sin embargo, Díaz-Canel ha señalado que no se han recibido envíos de combustible en los últimos tres meses debido al bloqueo. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha expresado su deseo de un cambio en el liderazgo cubano y ha amenazado con medidas adicionales.
La situación se complica aún más tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, un importante aliado de Cuba, en enero. Estados Unidos ha bloqueado los envíos de petróleo venezolano a Cuba y ha amenazado con imponer aranceles a cualquier país que venda petróleo a la isla, lo que agrava la crisis económica y la escasez de recursos básicos.
