El Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL) de Cuba ha propuesto enfocar sus esfuerzos en “crecer en la elaboración de alimentos nutritivos” como parte de la revisión del Programa de Gobierno para la recuperación económica del país. La iniciativa, presentada como una vía “concreta” para impulsar la economía y aumentar la producción en beneficio de la población, se basa en el potencial del sector empresarial para incrementar la oferta y estabilizar los precios, según informes recientes.
Durante una reunión directiva del MINAL, se argumentó que un aumento en la producción y comercialización por parte de las empresas se traduciría en mayores ventas e ingresos. Esta estrategia busca abordar las deficiencias actuales en el cumplimiento de las metas de producción del MINAL, las cuales se ven afectadas por la escasez de materias primas, tanto nacionales como importadas.
Entre las posibles soluciones consideradas, se destaca el desarrollo de la acuicultura, aprovechando los más de 100.000 hectáreas disponibles en los embalses del país, que podrían destinarse a la producción de pescado, además de su uso tradicional para el consumo e irrigación. Asimismo, se plantea la posibilidad de que actores económicos no estatales importen materias primas para la industria nacional, reduciendo costos y generando beneficios mutuos, aunque se reconocen obstáculos en las cadenas de suministro.
El MINAL identifica como factores limitantes “elementos subjetivos” relacionados con la gestión empresarial, instando a un “cambio urgente” y un “perfeccionamiento” del sistema. Se considera que la atracción de inversión extranjera y la dolarización parcial de la economía representan oportunidades para garantizar a los inversores la recuperación de su capital en los plazos previstos, según estudios de prefactibilidad. También se evalúa la posibilidad de acceder a los ingresos en divisas existentes en la economía nacional a partir de 2026.
En el marco de este programa, se enfatiza la importancia de los sistemas de gestión de la calidad y se reconocen problemas relacionados con los índices de consumo, la calidad de los productos, la criminalidad y la producción de baja calidad.
La crisis alimentaria en Cuba
En junio de 2025, las autoridades de Ciego de Ávila anunciaron avances en lo que denominaron “soberanía alimentaria”, sin embargo, la población reportó que las mesas permanecen vacías, poniendo en duda la efectividad de los programas estatales para garantizar el suministro.
Semanas después, Villa Clara anunció la reanudación de la venta diaria de pan regulado, medida que se vio acompañada de limitaciones técnicas y problemas de calidad, reflejando las continuas dificultades del sistema de distribución. A principios de agosto, una encuesta reveló que una pareja cubana necesitaba más de 40.000 pesos mensuales solo para alimentarse, lo que ilustra la desconexión entre los ingresos y el costo real de vida en la isla.
Posteriormente, se informó que en Matanzas, debido a la falta de harina, la población recibió galletas a 850 pesos como sustituto del pan de la canasta básica, una alternativa que generó descontento y cuestionamientos sobre las prioridades del sistema alimentario. En novembre, el Ministerio de Educación (MINED) lanzó una campaña sobre una alimentación adecuada en las escuelas, mientras que muchos niños continuaban asistiendo a clases sin haber desayunado, debido a las carencias familiares que impiden satisfacer las necesidades nutricionales mínimas.
