El reino vegetal es fascinante y aún tiene mucho que revelarnos. Desde plantas que atacan a animales hasta aquellas que emiten descargas eléctricas, estos organismos botánicos están lejos de ser completamente comprendidos. Una especie vegetal que ha generado gran interés en la comunidad botánica son las cicadas.
Estas plantas ancestrales tienen la capacidad de elevar su propia temperatura, de forma similar a un horno microondas. ¡Increíble, verdad! Si bien la razón detrás de este extraño comportamiento era desconocida, ahora se ha descubierto que lo hacen para atraer insectos polinizadores. Al calentarse, emiten una señal invisible que ayuda a los insectos a localizarlas en la oscuridad.
Curiosamente, las cicadas han existido en la Tierra desde la época de los dinosaurios y a menudo se describen como “fósiles vivientes”. A diferencia de las plantas con flores modernas que dependen de las abejas o las mariposas, las cicadas son polinizadas principalmente por escarabajos. Dado que los escarabajos son pequeños, nocturnos y viven en densas selvas tropicales, donde localizar las plantas no es tarea fácil, este mecanismo único de calentamiento resulta muy útil.
Long before insects evolved, cycads used to heat up to attract beetles for pollination (Image Credit: Michael Calonje)
¿Pero por qué se calientan?
La última investigación publicada en la revista Science reveló que cuando las plantas de cicada están listas para la polinización, sus estructuras reproductivas en forma de cono se calientan, a veces hasta 27 grados Fahrenheit más que el aire circundante. Al calentarse, emiten luz infrarroja, invisible al ojo humano. Sin embargo, los escarabajos pueden detectarla fácilmente. Este brillo infrarrojo actúa como un faro en la noche. Primero se calientan los conos masculinos de la cicada y liberan polen. Unas horas después, los conos femeninos se calientan, guiando a los escarabajos de una planta a otra en una secuencia sincronizada. Este movimiento permite la transferencia eficiente de polen, ayudando a la reproducción de las plantas.
El estudio se basa en elaborados experimentos de laboratorio y observaciones de campo. Bajo la supervisión del equipo de investigación, los escarabajos se sintieron consistentemente atraídos por las partes más cálidas de los conos. Cuando los investigadores crearon modelos artificiales de cicadas y los calentaron, los escarabajos aún mostraron una fuerte preferencia por los más cálidos, incluso cuando se eliminaron las señales de olor y color. Esto demostró que el calor y la luz infrarroja eran las señales clave.
A un nivel más profundo, los investigadores descubrieron que los escarabajos tienen genes sensoriales especiales en sus antenas que les permiten detectar la radiación infrarroja. Curiosamente, genes similares se encuentran en las serpientes que utilizan la detección infrarroja para cazar presas. Esto sugiere que la naturaleza ha reutilizado las mismas herramientas biológicas en especies muy diferentes a lo largo de cientos de millones de años.
