Frankfurt – Una nueva investigación ha revelado un mecanismo hasta ahora desconocido que explica cómo las inflamaciones intestinales crónicas pueden aumentar drásticamente el riesgo de cáncer de colon. Investigadores de la Universidad de Cornell han identificado una peligrosa reacción inmunitaria que se extiende desde el intestino hasta la médula ósea, desencadenando una especie de programa de emergencia.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Immunity, revela que en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, el cuerpo inicia una reacción en cadena perjudicial. La proteína inflamatoria TL1A activa células inmunitarias especializadas en el intestino, llamadas células ILC3. Estas células envían una señal de alarma a la médula ósea.
La médula ósea responde inmediatamente: produce una gran cantidad de glóbulos blancos, los neutrófilos. Aunque su función principal es combatir las infecciones, en situaciones de inflamación crónica se transforman en peligrosos colaboradores de los tumores. Estas nuevas células inmunitarias regresan al intestino, donde causan daños al liberar moléculas agresivas que pueden atacar el material genético de la mucosa intestinal. Al mismo tiempo, activan genes que promueven el crecimiento de vasos sanguíneos y tumores.
“Estos resultados son particularmente importantes, ya que hasta ahora ha habido pocas estrategias para reducir específicamente el riesgo de cáncer en enfermedades inflamatorias intestinales crónicas”, explica Randy Longman, director del estudio del Jill Roberts Center for Inflammatory Bowel Disease de la Universidad de Cornell. Según el Centro de Registros de Cáncer de Alemania, alrededor de 60.000 personas son diagnosticadas con cáncer de colon cada año. Recientemente, el actor James Van Der Beek falleció a causa de esta enfermedad.
Los investigadores ya están probando medicamentos experimentales que bloquean la dañina proteína TL1A. Los resultados muestran una disminución significativa en la actividad de los genes promotores del tumor, lo que abre nuevas posibilidades de tratamiento. “Creo que será emocionante para los clínicos en el campo de las EII saber que hay un proceso sistémico en juego que involucra tanto al intestino como a la médula ósea”, afirma la primera autora, Sílvia Pires.
Este descubrimiento cambia fundamentalmente la comprensión de la prevención del cáncer de colon. En el futuro, podría ser posible no solo tratar la inflamación, sino también reducir el riesgo de cáncer. Los medicamentos que interfieren con esta nueva cadena de señalización ya se encuentran en ensayos clínicos. Para los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, esto representa una nueva esperanza: en lugar de simplemente aliviar los síntomas, los médicos podrían, en el futuro, detener la peligrosa reacción en cadena antes de que se desarrolle el cáncer. (Fuentes: Cell Immunity Journal, Weill Cornell Medicine) (kiba)
