Los orígenes milenarios de las artes marciales
Aunque las raíces exactas de las artes marciales son difíciles de reconstruir, la evidencia más antigua se remonta a milenios. Estas prácticas se basan en patrones inherentes de agresión humana que inspiran el combate simulado —particularmente la lucha— y la optimización del combate cercano como universales culturales. De hecho, muchos de los aspectos fundamentales de las artes marciales están determinados por la fisiología humana, independientemente de la era o la tradición específica.
Primeros registros históricos y evidencia artística
La historia de estas disciplinas se ha podido rastrear a través de la literatura, el análisis de armamento y representaciones en el arte figurativo:

- Antiguo Egipto: Las obras de arte más antiguas que representan escenas de batalla datan del 3400 a.C., con pinturas que muestran alguna forma de lucha.
- Mesopotamia (Babilonia): Se han encontrado relieves y poemas que representan luchas datados en el 3000 a.C.
- Vietnam: Existen dibujos y bocetos del 2879 a.C. Que describen formas de combate utilizando lanza, arco, palo y espada.
Tradiciones de la Antigüedad Clásica
Hacia la Antigüedad Clásica, las tradiciones marciales comenzaron a volverse identificables. Entre las disciplinas destacadas se encuentran la lucha griega, el shuai jiao, así como las prácticas descritas en los Anales de Primavera y Otoño de China y en los épicos indios.
La evolución del armamento
El equipo utilizado en el combate ha mantenido una presencia constante pero evolutiva a lo largo del tiempo. La lanza ha sido utilizada desde el Paleolítico Inferior, conservando su importancia central hasta el segundo milenio d.C. Por su parte, el arco apareció en el Paleolítico Superior y fue reemplazado gradualmente por la ballesta y, eventualmente, por las armas de fuego en la época actual.
