Una decisión inesperada y un giro en sus estudios transformaron la vida de una joven inglesa, quien terminó dejando su país para mudarse a Seúl, Corea del Sur, tras descubrir la fascinación por los K-dramas.
Todo comenzó en 2013, cuando tenía 16 años y se enfrentaba al desafío de aprender mandarín. A pesar de contar con una memoria fotográfica que le permitía memorizar caracteres complejos durante horas, la parte oral resultó ser un obstáculo insuperable. La situación llegó a un punto crítico durante una clase de conversación con su profesora nativa, donde la frustración por la falta de progreso terminó en lágrimas para ambas.
Ante la dificultad, la profesora sugirió ver dramas chinos para mejorar la pronunciación. Sin embargo, al buscar opciones en Netflix, la joven se topó con una serie surcoreana sobre una banda de rock de secundaria con peinados perfectos. En plena fiebre por One Direction, este contenido resultó ser el hallazgo ideal.
Lo que empezó como una alternativa para cumplir con la tarea escolar se convirtió en una obsesión instantánea por la cultura coreana. Este camino la llevó finalmente a cambiar Inglaterra por Seúl y, sorprendentemente, a ser elegida para participar en un video de K-pop.
