Existe una clara división en Europa con respecto al gasto en defensa, según se desprende de recientes análisis. Por un lado, las naciones nórdicas y bálticas, debido a su proximidad geográfica a Rusia, junto con Alemania y los Países Bajos, se caracterizan por ser grandes inversionistas en defensa.
En contraste, en el sur del continente, países como España se muestran firmes en su negativa a aumentar sus presupuestos de defensa hasta los niveles solicitados por el expresidente estadounidense Donald Trump.
