La deficiencia de hierro es común en bebés y niños en los Estados Unidos, y se considera un estándar de atención médica debido a esta prevalencia. Si no se aborda, la falta de hierro puede llevar a problemas de desarrollo y anemia por deficiencia de hierro.
Según la Academia Americana de Pediatría, se recomienda que a todos los bebés se les realice una prueba de anemia por deficiencia de hierro entre los 9 y los 12 meses de edad. Los bebés que nacen prematuramente o con bajo peso al nacer, aquellos que consumen leche de vaca o de cabra antes del año, o aquellos que no reciben alimentos ricos en hierro después de los 6 meses, tienen un mayor riesgo de desarrollar esta deficiencia.
Las necesidades diarias de hierro varían según la edad:
- 7 – 12 meses: 11 mg
- 1 – 3 años: 7 mg
- 4 – 8 años: 10 mg
- 9 – 13 años: 8 mg
- 14 – 18 años (niñas): 15 mg
- 14 – 18 años (niños): 11 mg
Es importante asegurar que los niños reciban suficiente hierro a través de su dieta o suplementos vitamínicos para apoyar su crecimiento y desarrollo. La anemia por deficiencia de hierro puede afectar la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno, lo que puede provocar dificultades de aprendizaje.
Las fórmulas infantiles fortificadas con hierro suelen satisfacer las necesidades de hierro de los bebés durante los primeros 12 meses de vida.
Para más información, consulte la hoja informativa para el consumidor del NIH sobre el hierro: https://www.cdc.gov/infant-toddler-nutrition/vitamins-minerals/iron.html
