Human Rights Watch (HRW) ha presentado una serie de recomendaciones formales a la Presidencia de la COP30, dirigida por el Embajador Corrêa do Lago, con el objetivo de influir en la elaboración de una hoja de ruta destinada a detener y revertir la deforestación y la degradación de los bosques para el año 2030.
Propuestas clave para la protección forestal
En su comunicación, la organización internacional insta a que la hoja de ruta de la COP30 adopte medidas concretas y reconocimientos explícitos sobre los motores de la pérdida forestal y la protección de los derechos humanos. Las recomendaciones principales incluyen:
- Impacto de la agricultura: Reconocer formalmente a la agricultura, y específicamente a la ganadería, como el factor principal que impulsa la conversión de bosques.
- Derechos de comunidades indígenas: Validar el papel fundamental de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la conservación de los bosques, instando a los Estados miembros a acelerar el reconocimiento formal de sus derechos y la protección de sus territorios.
- Responsabilidad corporativa: Implementar leyes y regulaciones que obliguen a las instituciones financieras y empresas a identificar, mitigar y remediar los riesgos ambientales y de derechos humanos dentro de sus cadenas de valor, asegurando que rindan cuentas en caso de incumplimiento.
- Regulación de mercados de carbono: Alineación de los mercados de carbono con los Principios de Justicia del Carbono y el derecho internacional de los derechos humanos.
Contexto de la COP30 en Brasil
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) se celebrará del 10 al 21 de noviembre de 2025 en Belém, Brasil. Este encuentro será decisivo para avanzar en la acción climática global.
En el marco de este evento, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) colaborará con gobiernos y diversos actores para asegurar que los derechos humanos sean el eje central de las decisiones climáticas.
Desafíos globales y gobernanza
La urgencia de estas medidas se ve respaldada por investigaciones recientes que exponen el impacto global de la agricultura en las emisiones y la pérdida de bosques. Asimismo, se ha destacado la importancia de los gobiernos subnacionales como piezas clave en la protección de los ecosistemas forestales.
La situación actual es crítica, con reportes que indican que la deforestación amenaza el 54% de los bosques en cinco países clave, lo que refuerza la necesidad de una estrategia coordinada y vinculante para el cierre de la década.
