Con el avance de la edad, la visión tiende a disminuir gradualmente. La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una de las principales causas de pérdida de la visión central en personas mayores de 60 años. Esta enfermedad afecta la mácula, una parte de la retina que es esencial para la lectura, la conducción y el reconocimiento de rostros. A menudo, los síntomas no se manifiestan hasta etapas avanzadas, como visión borrosa o líneas rectas que aparecen onduladas.
La Dra. Vaidi Didania del NYU Langone Health explica que la genética y la edad son factores clave en el desarrollo de la DMAE, pero el estilo de vida puede marcar una diferencia significativa en la reducción del riesgo o en la ralentización de su progresión. Esto convierte a la prevención en una herramienta eficaz para combatir a este “ladrón silencioso” de la vista.
Dejar de fumar es una de las medidas preventivas más importantes, ya que el tabaquismo causa estrés oxidativo que daña las células de la retina y acelera el deterioro de la mácula. Los datos sugieren que dejar de fumar temprano puede reducir significativamente el nivel de riesgo en comparación con continuar fumando.
La dieta también juega un papel fundamental, especialmente los patrones alimenticios ricos en verduras de hoja verde, pescado y grasas saludables, como la dieta mediterránea. Por el contrario, los alimentos procesados y el azúcar se asocian con un aumento de la inflamación y alteraciones en el microbioma intestinal, lo que puede contribuir al empeoramiento de la enfermedad.
La evidencia sugiere que ciertos suplementos, como la fórmula AREDS2, pueden ralentizar la progresión de la enfermedad en personas que han alcanzado la etapa intermedia. Mientras tanto, el ejercicio regular y los exámenes oculares periódicos después de los 50 años siguen siendo fundamentales para detectar cambios tempranamente y preservar la visión el mayor tiempo posible.
