La demencia no es solo pérdida de memoria: señales de alerta de la demencia frontotemporal
Cuando se piensa en la demencia, la mayoría de las personas asocian la enfermedad con la pérdida gradual de la memoria. Sin embargo, existen tipos de deterioro cognitivo donde el olvido no es el síntoma principal. Uno de ellos es la demencia frontotemporal (DFT), un grupo de trastornos que afectan principalmente los lóbulos frontal y temporal del cerebro.
¿Qué es la demencia frontotemporal y en qué se diferencia del Alzheimer?
A diferencia de la enfermedad de Alzheimer, que es una beta-amiloidopatía y representa entre el 65% y el 85% de los casos de demencia, la DFT es una tauopatía. Esta última es menos común, representando aproximadamente entre el 5% y el 10% de los casos, y se caracteriza por la atrofia de los lóbulos frontal y temporal.

Mientras que el Alzheimer comienza típicamente con la pérdida de memoria, la DFT se manifiesta inicialmente a través de cambios en la conducta, la personalidad y las capacidades del lenguaje.
Señales de alerta y síntomas principales
Los síntomas de la demencia frontotemporal suelen aparecer de forma lenta y empeorar a lo largo de varios años. Las principales señales de advertencia incluyen:
- Cambios en la personalidad y conducta: Pérdida de la empatía, apatía emocional, desinhibición y dificultad para controlar los impulsos.
- Alteraciones del lenguaje: Reducción del vocabulario, dificultad para comprender el lenguaje y, en etapas avanzadas, una regresión en la capacidad de habla similar a la de un niño pequeño.
- Conductas repetitivas: Realización de movimientos extraños o repetitivos, imitación de otros o acciones inusuales, como introducir objetos en la boca.
- Deterioro en la vida diaria: Dificultad para ejecutar acciones rutinarias, lentitud en las respuestas y descuido en los hábitos de higiene.
Es importante destacar que, en las etapas iniciales, las funciones motoras y la memoria suelen permanecer intactas.
Tipos, riesgos y progresión de la enfermedad
La DFT se clasifica principalmente en tres fenotipos clínicos: la variante conductual (bvFTD), la demencia semántica (svPPA) y la afasia progresiva no fluente (nfvPPA). En algunos casos, puede asociarse con trastornos motores como la parálisis supranuclear progresiva, el síndrome corticobasal o la esclerosis lateral amiotrófica (FTD-ALS).
En cuanto a los factores de riesgo, se han identificado la historia familiar, los traumatismos craneoencefálicos y las enfermedades tiroideas. La prevalencia es de aproximadamente 2 personas por cada 100,000 en la población de entre 45 y 65 años.
La velocidad de degeneración puede ser alarmante. Según especialistas, en aproximadamente dos años el paciente puede llegar a un estado donde sea difícil la convivencia social o la capacidad de autocuidado. La esperanza de vida promedio se estima en 7.5 años, aunque algunos estudios indican que puede extenderse hasta los 10 años desde el inicio de los síntomas. No obstante, si existen trastornos motores asociados, este periodo podría reducirse a 5 años.
Tratamiento y prevención
Actualmente, no existe un tratamiento específico para curar la demencia frontotemporal. El manejo se centra en terapias de apoyo, que incluyen soporte social, terapia conductual y terapia del lenguaje para mejorar la calidad de vida del paciente.
En términos de prevención y retraso del deterioro cognitivo, algunos enfoques de la medicina tradicional china sugieren la importancia de “nutrir el cerebro y los riñones”, recomendando especialmente el consumo de proteínas de alta calidad para ayudar a prolongar la salud cerebral.
