Un nuevo estudio de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign revela que el riesgo de depresión posparto (DPP) está relacionado con múltiples factores asociados al dolor antes y después del parto.
La investigación indica que la mala gestión del dolor, la salud mental preexistente y las deficiencias en la comunicación entre la paciente y los profesionales de la salud pueden aumentar la probabilidad de que las mujeres desarrollen DPP, especialmente entre las minorías étnicas y raciales.
Siete factores clave asociados a la depresión posparto
El equipo de investigación, liderado por la profesora de salud y kinesiología Sandra Luz Lara-Cinisomo y las estudiantes de posgrado Soodhamshi Piram y Melanie E. Romero, identificó siete factores interrelacionados que influyen en la DPP, basándose en el análisis de 23 estudios estadounidenses publicados en los últimos cinco años, con muestras que oscilan entre 32 y más de 6.000 mujeres.
Estos factores se centran en el dolor relacionado con el parto, la gestión del dolor, el apoyo psicológico antes y después del parto, y la comunicación efectiva con los proveedores de atención médica.
La compleja relación entre el dolor y la depresión posparto
La investigadora Piram señaló que “el dolor asociado al parto se vuelve más impactante cuando se gestiona mal, existe discriminación o hay una salud mental preexistente deficiente, lo que aumenta el riesgo de DPP y problemas de dolor persistentes”.
Lara-Cinisomo enfatizó que el estudio se centró en explorar el dolor crónico posparto y la depresión desde la perspectiva tanto de las pacientes como de los profesionales médicos.
Disparidades en la gestión del dolor y la atención
El estudio reveló disparidades en la gestión del dolor entre las mujeres, particularmente en relación con las minorías. Algunas investigaciones mostraron que las mujeres de ciertos orígenes étnicos (como las afroamericanas y las latinas) sienten que los proveedores de atención médica ignoran o minimizan sus preocupaciones sobre el dolor.
Romero también explicó que algunas mujeres evitan revelar completamente su historial médico o sus creencias culturales por temor a la discriminación, lo que aumenta los riesgos para la salud física y mental después del parto.
Brechas en la comunicación y diferencias culturales
Los estudios demostraron que no tener en cuenta las prácticas culturales durante el parto puede conducir a decisiones inesperadas, como cesáreas no planificadas.
Además, algunas mujeres prefieren métodos alternativos para controlar el dolor que no involucren medicamentos, especialmente en comunidades donde el uso de analgésicos se considera estigmatizante, lo que subraya la importancia de proporcionar un entorno seguro para la comunicación con los proveedores de atención médica.
Evaluación y tratamiento del dolor por parte de los médicos
Las decisiones de los médicos y enfermeras se basan en los informes de los pacientes, las observaciones clínicas y la experiencia. Sin embargo, los estudios mostraron disparidades en la elección de analgésicos, con la mayoría de los médicos optando por medicamentos como el ibuprofeno y el paracetamol en lugar de los opioides, incluso para las mujeres que se han sometido a una cesárea, quienes son más propensas a experimentar dolor posparto.
El estudio también reveló que las mujeres afroamericanas y asiáticas tienen más probabilidades de someterse a una cesárea no planificada en comparación con las mujeres blancas, lo que agrava las brechas en los resultados de salud.
Impacto de la presión del tiempo y los proveedores sobrecargados
Los investigadores señalaron que la presión del tiempo sobre los médicos y enfermeras limita su capacidad para satisfacer todas las necesidades de los pacientes, y que algunos pacientes no encuentran un espacio seguro para hablar sobre su dolor, lo que aumenta el riesgo de DPP.
Próximos pasos en la investigación y las intervenciones
El equipo de investigación está estudiando intervenciones no farmacológicas, como el uso de técnicas de atención plena (Mindfulness) para controlar el dolor posparto y reducir el riesgo de depresión, centrándose en satisfacer las necesidades de las mujeres de diversos orígenes étnicos y raciales.
