La simplificación del espectro político de la derecha estadounidense a través del término “fascismo” resulta problemática y, para algunos, una falta de respeto hacia la memoria de quienes sufrieron bajo regímenes dictatoriales fascistas reales. Esta perspectiva argumenta que el uso indiscriminado de esta etiqueta diluye la gravedad histórica asociada a experiencias profundamente traumáticas.
La preocupación central radica en que equiparar la derecha americana con el fascismo minimiza el horror vivido por aquellos que experimentaron directamente la opresión y la violencia inherentes a esas dictaduras. Se considera que la historia de quienes sufrieron bajo el fascismo merece un reconocimiento y una comprensión precisos, y que el uso impreciso de la terminología puede desvirtuar ese legado.
