LONDRES – Astrónomos han detectado una extraña estructura de hierro en una nebulosa cercana, un fenómeno sin precedentes. Según los científicos, podría tratarse de los restos de un planeta similar a la Tierra, destruido por una estrella moribunda. Este descubrimiento ofrece una inquietante perspectiva de lo que podría esperar nuestro planeta en miles de millones de años.
Investigadores han identificado en el corazón de la conocida Nebulosa del Anillo (Ring Nebula) una formación peculiar que plantea más interrogantes que respuestas. Se trata de una estrecha banda de átomos de hierro ionizados que atraviesa el centro de la nebulosa, ubicada a aproximadamente 2.283 años luz de la Tierra. Los astrónomos no han observado una estructura similar en ninguna otra nebulosa hasta la fecha, según informa Daily Mail.
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La Nebulosa del Anillo se formó hace aproximadamente 4.000 años
Los expertos sugieren que esta “banda de hierro” podría ser el remanente de un planeta rocoso similar a la Tierra, vaporizado durante el dramático final de su estrella. Si esta hipótesis se confirma, ofrecería una visión única del futuro de nuestro propio planeta. La Nebulosa del Anillo se originó hace unos 4.000 años, cuando una estrella parecida a nuestro Sol agotó su combustible. Sus capas externas se expandieron a dimensiones enormes, mientras que el núcleo colapsó en una pequeña y extremadamente densa enana blanca. El gas restante formó el icónico anillo que hoy en día admiran astrónomos y observadores aficionados.
Los investigadores notaron un detalle inesperado
Para la observación, los científicos utilizaron un nuevo instrumento llamado LIFU, montado en el telescopio William Herschel. Este dispositivo permite analizar la composición química de toda la nebulosa punto por punto. Fue durante el procesamiento de los datos cuando los investigadores notaron un detalle inesperado: una marcada banda de hierro ionizado directamente en el centro del conocido anillo. “Cuando revisábamos las imágenes individuales, esta formación literalmente saltó de los datos. Nunca antes habíamos visto nada parecido”, explicó el Dr. Roger Wesson de la Universidad de Cardiff, autor principal del estudio.
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Según los científicos, existen dos explicaciones principales. La primera es que la banda de hierro se formó a través de un proceso físico desconocido durante la desintegración de la estrella. La segunda, y mucho más dramática, es que se trata del remanente de un planeta que la estrella engulló al transformarse en una gigante roja. “La cantidad de hierro en esta formación corresponde a lo que se produciría tras la destrucción de un planeta del tamaño de la Tierra o Venus”, señaló Wesson. Planetas más pequeños, como Mercurio o Marte, según él, dejarían menos material.
El mismo destino espera a nuestro Sol
Si esta teoría es correcta, los científicos están observando una especie de monumento cósmico a un planeta destruido. Y, al mismo tiempo, una advertencia. Dentro de aproximadamente cinco mil millones de años, nuestro Sol enfrentará el mismo destino. Cuando se agote su combustible, se expandirá a dimensiones enormes y, con gran probabilidad, destruirá la Tierra, ya sea quemándola con un calor extremo o desgarrándola con fuertes fuerzas gravitatorias.
Los investigadores enfatizan, sin embargo, que se necesita más investigación para llegar a una conclusión definitiva. Por lo tanto, planean buscar estructuras de hierro similares en otras nebulosas. “Cuanto más descubramos formaciones como estas, mejor comprenderemos cómo se originan. Podría haber muchas más en el universo de lo que pensamos actualmente”, concluyó Wesson.
