La desinformación tras desastres naturales o eventos críticos está en aumento, impulsada en parte por la facilidad con la que el software potenciado por inteligencia artificial (IA) permite la creación y difusión de noticias falsas en las redes sociales.
Esta tecnología facilita la propagación de mentiras, complicando la respuesta a emergencias y generando confusión entre la población. La capacidad de la IA para generar contenido de manera rápida y convincente agrava el problema, haciendo más difícil distinguir entre información veraz y engañosa.
Si bien la desinformación siempre ha existido, las herramientas basadas en IA han reducido significativamente las barreras de entrada para su creación y distribución, permitiendo que actores maliciosos amplifiquen su alcance de forma más eficiente.
