En el estrecho de Ormuz, a veces una arma centenaria es suficiente para hacer tambalear la economía mundial. No un misil, no un dron, sino una mina naval. Una esfera metálica anclada bajo la superficie, cubierta de detonadores de contacto. Esta tecnología, rudimentaria, data de las primeras guerras industriales, y hoy en día Irán todavía utiliza minas que podrían ser de 1908.
Tensión en el estrecho de Ormuz
Desde los ataques coordinados del 28 de febrero de 2026 por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, Teherán ha cerrado de facto esta vital ruta marítima. El tráfico no se ha detenido por completo, pero se ha reducido drásticamente. Detrás de esta amenaza se esconde un escenario que las marinas occidentales temen desde hace años: el minado del estrecho.
Según el Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos, Irán dispone de un arsenal estimado entre 5.000 y 6.000 minas. El tipo más común es la mina de orin: un flotador metálico cargado de explosivos, conectado por un cable a un lastre posado en el fondo, flotando a unos pocos metros bajo la superficie. Puede ser colocada de noche, desde un simple barco de pesca, en cuestión de segundos. Una mina de contacto simple cuesta alrededor de 1.500 dólares.
Este tipo de minas casi hunden una fragata estadounidense en el Golfo en 1988, y hoy en día vuelven a atormentar a las marinas occidentales.
Sigue en directo el conflicto en Oriente Medio este jueves 12 de marzo
