El aumento de la deuda de tarjetas de crédito, combinado con las elevadas tasas de interés, representa un riesgo político, incluso en un contexto de fortaleza económica durante el cuarto trimestre.
Esta situación plantea desafíos para la estabilidad financiera de los hogares y podría generar presiones sobre las políticas económicas. La creciente carga de la deuda de tarjetas de crédito, exacerbada por las altas tasas de interés, limita la capacidad de gasto de los consumidores y puede afectar negativamente el crecimiento económico.
A pesar de un desempeño positivo en el cuarto trimestre, la persistencia de estos factores de riesgo sugiere la necesidad de un monitoreo cercano y posibles intervenciones para mitigar sus efectos.
