No se ofrecerá apoyo a los consumidores que deseen cancelar compras de cursos en línea. Esta es la postura que se ha adoptado, dejando a los compradores sin recursos en caso de arrepentimiento o insatisfacción con el producto adquirido.
La situación plantea interrogantes sobre la protección de los derechos del consumidor en el ámbito de la educación digital y la necesidad de establecer mecanismos claros para la resolución de conflictos en este tipo de transacciones.
La falta de respaldo para quienes buscan desistir de la compra de cursos en línea podría generar desconfianza en el mercado y afectar la reputación de las plataformas que ofrecen este tipo de servicios.
