Más del 75% de las personas con diabetes tipo 1 progresan desde las etapas asintomáticas a las más avanzadas en un plazo de cinco años, un proceso que puede ser aún más rápido en niños. Este es el tiempo que la medicina tiene para actuar, es decir, para prescribir un tratamiento que retrase la destrucción de las células del páncreas.
El desafío del diagnóstico temprano
El diagnóstico precoz de la diabetes tipo 1 aún no es una realidad en Brasil. En Europa y Estados Unidos, ya existe la recomendación de realizar análisis de sangre para rastrear la posible presencia de autoanticuerpos capaces de atacar el páncreas en toda la población, en tres momentos distintos: entre los 2 y los 4 años de edad; luego entre los 6 y los 8 años, y finalmente, entre los 10 y los 15 años.
Es importante destacar que los autoanticuerpos pueden aparecer más tarde. Gracias a las pruebas para detectarlos, se ha descubierto que existe una concentración de diagnósticos en la infancia y la adolescencia, debido a que son etapas más cortas de la vida, pero las personas también continúan siendo diagnosticadas en la edad adulta. “Como la vida adulta es más larga, el número absoluto de pacientes que descubren la enfermedad a edades más avanzadas termina siendo mayor”, explica la especialista. “Antes, los médicos pensaban que, por la edad, tenían diabetes tipo 2, aquella más asociada a la obesidad, sin considerar siquiera el tipo 1, que es autoinmune”.
Para la médica, además de la barrera del costo del examen para detectar autoanticuerpos, Brasil necesita prepararse para descubrir estos casos. La SBD (Sociedade Brasileira de Diabetes), de la cual forma parte, planea iniciar un proyecto piloto en diez ciudades brasileiras, rastreando los autoanticuerpos en toda la población. “Pero los casos positivos serán derivados a centros especializados en esas regiones”, aclara. De lo contrario, la detección temprana podría tener poco impacto.
Otro proyecto, liderado por la especialista en colaboración con la Fiocruz, busca desarrollar pruebas más económicas. Así, la aprobación de medicamentos como el teplizumab tendría aún más sentido. La profesional confía en que este anticuerpo monoclonal abra una nueva era en el tratamiento de la diabetes y que, en el futuro, otros medicamentos sigan el mismo camino de proteger el páncreas de ataques autoinmunes.
