La diabetes tipo 2 puede causar daños silenciosos en los vasos sanguíneos, lo que puede llevar a complicaciones graves a largo plazo. Esta condición, a menudo asociada con el estilo de vida y la genética, afecta la forma en que el cuerpo metaboliza el azúcar, lo que puede provocar un aumento de los niveles de glucosa en sangre. Con el tiempo, este exceso de azúcar puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos, dificultando el flujo sanguíneo y aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, problemas renales y pérdida de visión.
Es crucial que las personas con diabetes tipo 2 controlen sus niveles de azúcar en sangre a través de una dieta saludable, ejercicio regular y, si es necesario, medicación. La detección temprana y el manejo adecuado son fundamentales para prevenir o retrasar el desarrollo de estas complicaciones vasculares.
