La diabetes tipo 2 es conocida principalmente por su impacto en la glucemia (nivel de azúcar en sangre), pero sus efectos van más allá. Investigaciones recientes indican que, tras varios años de evolución de la enfermedad, pueden producirse cambios sutiles en la sangre que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y pueden ofrecer pistas tempranas sobre la aparición de complicaciones.
Las personas que viven con diabetes tipo 2 durante mucho tiempo tienen un riesgo cada vez mayor de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular (ACV). Un estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska de Suecia sugiere que este aumento del riesgo está relacionado, al menos en parte, con cambios que se producen dentro de los glóbulos rojos.
La investigación fue publicada el viernes en la revista Diabetes.
El estudio parte de observaciones previas que mostraban que los glóbulos rojos pueden influir en la función de los vasos sanguíneos en personas con diabetes. El nuevo estudio añade un elemento esencial: la duración de la enfermedad es decisiva. Los cambios no aparecen inmediatamente después del diagnóstico, sino que se desarrollan progresivamente a lo largo de los años, volviéndose cada vez más pronunciados.
El equipo de investigación analizó tanto modelos animales como pacientes con diabetes tipo 2. Los glóbulos rojos extraídos de ratones y de pacientes con diabetes de larga duración interfirieron con el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos. En cambio, los glóbulos rojos provenientes de personas recién diagnosticadas no produjeron estos efectos. En los mismos pacientes, evaluados nuevamente después de siete años, aparecieron cambios similares a los observados en la diabetes de larga duración.
Un papel importante parece ser jugado por el microARN-210, una pequeña molécula de ARN implicada en la regulación de la actividad celular. Los investigadores encontraron que los niveles de este microARN son reducidos en los glóbulos rojos de los pacientes con diabetes de larga duración. Cuando los niveles de microARN-210 fueron restablecidos experimentalmente en los glóbulos rojos, la función de los vasos sanguíneos mejoró.
“Lo realmente importante de nuestro estudio es que no solo importa la presencia de la diabetes tipo 2, sino también la duración de la enfermedad. Solo después de unos años los glóbulos rojos comienzan a tener un efecto perjudicial sobre los vasos sanguíneos”, declaró Zhichao Zhou, profesor asociado del Departamento de Medicina, Solna, del Instituto Karolinska, y autor principal del estudio, citado en un comunicado.
Los autores sugieren que el microARN-210 en los glóbulos rojos podría convertirse en un biomarcador, es decir, un indicador biológico, para identificar a los pacientes con mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Actualmente, se están llevando a cabo investigaciones para evaluar si este marcador puede ser utilizado en estudios más amplios, a nivel de población.
“Si logramos identificar a los pacientes con mayor riesgo antes de que se instale el daño vascular, podremos prevenir de manera más eficaz las complicaciones de la diabetes”, explicó Eftychia Kontidou, doctoranda del equipo Karolinska y primera autora del estudio.
