Las personas que viven a gran altitud tienen un riesgo menor de desarrollar diabetes. Investigaciones sugieren que existe una asociación inversa entre la altitud y la diabetes, con niveles más bajos de glucemia observados en personas que residen en altitudes elevadas, tanto embarazadas como no embarazadas.
Este fenómeno podría estar relacionado con los niveles más bajos de oxígeno presentes a gran altitud. La comprensión de esta conexión podría abrir nuevas vías para el desarrollo de tratamientos innovadores contra la diabetes.
Un estudio transversal realizado en la población adulta de los Estados Unidos investigó esta relación, proporcionando evidencia adicional sobre la influencia de la altitud en la regulación de la glucemia.
