Durante tres años y medio, los médicos no pudieron determinar con exactitud qué le ocurría a Nick Apperley, padre de dos hijos. Acostumbrado a correr regularmente y completar hasta 96 kilómetros semanales en bicicleta en invierno, y 241 kilómetros en verano, siempre había sido una persona activa y en buena forma física. Sin embargo, en 2020, comenzó a experimentar “pies flojos”, tropezando constantemente durante sus carreras matutinas y sufriendo calambres dolorosos por la noche.
El hombre, de 63 años y residente en Ufford, Suffolk, desconocía que estos cambios en su cuerpo eran causados por la enfermedad de la neurona motora (EMN). Esta condición debilitante provoca una pérdida progresiva de la fuerza muscular y, según la Asociación de la Enfermedad de la Neurona Motora, se diagnostican aproximadamente seis casos nuevos cada día en el Reino Unido.
El diagnóstico de Nick no fue sencillo. Fue su propio hijo, pediatra, quien sospechó que podría tener una enfermedad de la neurona motora, lo que finalmente llevó a que se buscaran respuestas. El diagnóstico oficial llegó el 1 de junio de 2023, más de un año después de su primera visita al médico de cabecera.
Nick Apperley, ahora vive con la enfermedad y se prepara para afrontar las limitaciones que esta conlleva.
