Una investigación reciente ha revelado que seguir una dieta mediterránea puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar asma durante la edad adulta.
¿En qué consiste la dieta mediterránea?
Este patrón alimentario se basa principalmente en el consumo de granos enteros, frutas, verduras, aceite de oliva y pescado, mientras que limita la ingesta de azúcares y carnes rojas o procesadas.
Además de su impacto en el sistema respiratorio, se sabe que esta dieta es eficaz para controlar el peso, mejorar la regulación de la glucosa en sangre y reducir la inflamación corporal, lo que contribuye a la prevención de enfermedades como la diabetes, patologías cardiovasculares y la demencia.
Detalles del estudio
El equipo de investigación del Hospital Clínico de la Universidad de Navarra, en España, llevó a cabo un seguimiento durante un promedio de 12,8 años a 17.127 adultos sin enfermedades respiratorias previas, quienes formaban parte del estudio de cohorte SUN.
Para evaluar la calidad de la alimentación, se utilizó la “Puntuación de la Dieta Mediterránea” (MDS), una escala que va del 0 al 9. A través de encuestas periódicas cada dos años, se monitoreó la aparición de nuevos diagnósticos de asma, registrándose un total de 302 casos (1,76%) durante el periodo de observación.
Resultados y conclusiones
Los resultados mostraron una diferencia significativa según el nivel de adherencia a la dieta. El grupo que siguió la dieta mediterránea de manera más estricta (MDS de 7 puntos o más) presentó un riesgo de desarrollar asma un 42% menor en comparación con el grupo de menor cumplimiento (MDS de 2 puntos o menos).
Según los investigadores, la rica capacidad antiinflamatoria de la dieta mediterránea ayuda a disminuir los niveles de inflamación en el cuerpo, lo que a su vez reduce la inflamación de las vías respiratorias y contribuye a inhibir la aparición del asma.
