El precio del dólar se mantiene relativamente estable en torno a los S/3,46 este 24 de marzo en Perú. La semana pasada, la divisa cerró por encima de los S/3,48, pero ayer experimentó una leve baja, cotizando en S/3,4610, lo que representa un retroceso de 240 puntos con respecto al cierre del viernes.
¿A qué se atribuye esta volatilidad en el tipo de cambio? Entre el 11 y el 18 de marzo, el índice del dólar aumentó un 0,9% tras la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener sin cambios las tasas de interés, en un contexto de creciente incertidumbre por la situación en Medio Oriente y su posible impacto en la inflación, según informó el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) en su análisis semanal.
Sin embargo, el tipo de cambio disminuyó el lunes. Gianina Villavicencio, gerente de intermediación de Divisas en Renta4 SAB, señaló que, a nivel global, el dólar estadounidense experimentó una ligera caída después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de ataques a infraestructuras energéticas en Irán y anticipara un posible acuerdo, argumentando que el aumento de los precios de la energía podría elevar la inflación. No obstante, Irán negó estar en negociaciones con Estados Unidos y reafirmó su intención de mantener cerrado el estrecho de Ormuz.
En su primer informe de inflación del año, el BCRP también detalló la situación económica del Perú en los primeros meses del año. El informe indica que, en enero, se observó un alto apetito por el riesgo a nivel global, impulsado por la moderación de la inflación en las economías avanzadas, la resiliencia de la economía estadounidense y condiciones financieras favorables tras los recortes de tasas de interés de 2025.
Este escenario favoreció el aumento de los precios de los activos de mayor riesgo, especialmente las acciones de sectores tradicionales, mientras que el dólar se depreció de manera generalizada. Además, los elevados precios de las materias primas, que alcanzaron máximos históricos en algunos casos, contribuyeron a la demanda de activos emergentes. En enero se registró el mayor flujo de capitales no residentes en las últimas dos décadas.
Esta tendencia se atenuó a mediados de febrero y se revirtió en marzo, registrándose un incremento significativo de la volatilidad en los mercados financieros debido a la incertidumbre comercial y geopolítica, así como a las preocupaciones sobre la independencia de la política monetaria de la Reserva Federal, según el análisis del BCRP.
Posteriormente, el dólar se fortaleció. Al cierre del reporte, los mercados financieros se vieron afectados por el aumento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Israel e Irán. En la primera quincena de marzo, los precios de la energía aumentaron significativamente y las bolsas experimentaron una caída generalizada debido a la mayor aversión al riesgo (el índice VIX subió a 28 puntos y se mantuvo en ese nivel) y a las expectativas de que la Reserva Federal posponga nuevos recortes de tasas de interés hasta finales de año.
A esto se sumó la caída en la demanda de bonos soberanos, producto del temor a presiones inflacionarias, lo que redujo el atractivo de estos instrumentos y acentuó la tendencia alcista del dólar. En consecuencia, los flujos de capital hacia los países emergentes se moderaron en febrero y se retiraron de forma agresiva en marzo, marcando el mayor mes de salida de capitales desde el inicio de la pandemia.
Actualmente, el dólar cotiza por encima de los niveles de inicio de año, y el sol peruano ha perdido parte de su apreciación. Sin embargo, si el conflicto en Medio Oriente cesa por completo, el dólar podría depreciarse nuevamente, lo que fortalecería el sol. Aún no hay certezas al respecto.
