Kennidi Werley, una madre residente de Texas, está impactando a millones de personas al compartir la historia de su hija, Oakley, quien recibió un trasplante de corazón que le salvó la vida después de pasar un año hospitalizada.
Un diagnóstico inesperado
La situación comenzó en noviembre de 2023, cuando Oakley tenía 6 años. La niña fue llevada al médico para someterse al procedimiento de Fontan, una operación destinada a niños que nacen con un solo ventrículo cardíaco funcional. Aunque Kennidi y su esposo, Braden Werley, ambos de 31 años, pensaban que se trataría de la última cirugía paliativa por un tiempo, recibieron una noticia inesperada tras tres horas en la sala de espera.
Según explicó Kennidi, el cirujano les informó que el corazón de Oakley era demasiado complejo para otra cirugía paliativa y que, en última instancia, no tendría un buen resultado. Con el corazón fallando, los médicos les advirtieron que Oakley tendría aproximadamente dos años de vida si no recibía un trasplante.
El camino hacia el trasplante
En enero de 2024, Oakley fue incluida oficialmente en la lista de espera como paciente externa. Sin embargo, para febrero de 2024, su estado de salud se deterioró al punto de que ya no podía esperar fuera del hospital, por lo que fue ingresada para ser monitoreada estrechamente mientras esperaba un donante potencial.

Kennidi describió el periodo de espera como “extremadamente difícil”, ya que era consciente de que el tiempo no estaba a su favor. A pesar de la dureza de ver a su hija conectada a un soporte de suero durante un año, señaló que la fortaleza de Oakley hizo que el proceso fuera un poco más llevadero.
Una nueva oportunidad
Tras la donación del órgano, Oakley, que ahora tiene 8 años, se encuentra “prosperando”, según palabras de su madre. Kennidi ahora utiliza la historia de su hija para inspirar a otros y animarlos a valorar y apreciar los pequeños momentos de la vida.
