Dos barcos sufrieron hundimientos esta semana en las inmediaciones del estrecho de Ormuz tras recibir impactos de proyectiles no identificados, lo que profundiza una crisis marítima que ha reducido el flujo de crudo hasta un 43% por debajo de los niveles previos al conflicto que estalló el 28 de febrero de 2026.
El impacto contra el GFS Pride y la respuesta de Singapur
La Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur —que aclaró a través de The Loadstar que la nave cuenta con 2.824 TEU de capacidad y que datos de SeaSearcher sitúan el impacto a aproximadamente una milla náutica al este de Ras Makhbuq, Omán— confirmó que la embarcación transportaba más de 2.500 contenedores y que sus 21 tripulantes fueron evacuados de manera segura sin registrarse heridos.
Las autoridades marítimas de Singapur calificaron los ataques en un comunicado oficial del miércoles como no provocados, injustificables y una violación del derecho internacional
, según detalló CNBC al recoger la postura del gobierno asiático, añadiendo que tales acciones violan las normas internacionales y particularmente la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, tal como puntualizó The Loadstar. Un segundo buque de la misma naviera, el GFS Giselle, construido en 2015 con 4.350 TEU y bandera singapurense, sufrió daños estructurales en el casco tras ser alcanzado por un proyectil no identificado durante la misma jornada del miércoles, aunque logró llegar por sus propios medios a un fondeadero seguro con sus 22 tripulantes a salvo y sin lesiones, explicó The Loadstar en su cobertura técnica de la flota. Además, autoridades marítimas de Pakistán advirtieron en una alerta de navegación que tras el hundimiento quedaron contenedores flotando en el agua, según recogió CNBC.
La colisión del Cape Dao y el saldo histórico de la guerra
El hundimiento del GFS Pride se suma al del carguero Cape Dao, el cual se fue a pique —según datos de la Organización Marítima Internacional consignados por la cadena CNN y The Loadstar— tras haber sido impactado por dos torpedos el 23 de septiembre. Aquel incidente previo dejó un tripulante indio muerto y otros dos heridos. Con estos dos casos, ya son dos los barcos perdidos desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero de 2026, de acuerdo con los registros de la Organización Marítima Internacional, agencia de la Organización de las Naciones Unidas citada por CNBC y The Loadstar.
Los datos de la Organización Marítima Internacional reflejan que el ritmo de agresiones escaló de forma notable a finales de septiembre. La Organización del Comercio Marítimo del Reino Unido registró al menos nueve ataques en el estrecho o sus proximidades desde el lunes, incluyendo el impacto de un dron contra un petrolero, consolidando una de las rachas más violentas para la navegación comercial.

La versión de la Guardia Revolucionaria y las alertas de seguridad
Frente a los reportes internacionales de ataques con proyectiles, la Marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ofreció una narrativa distinta a través de sus medios estatales. Según la agencia de noticias Tasnim e información difundida por Oilprice y reproducida por The Loadstar, las fuerzas iraníes sostuvieron temprano el miércoles que un portacontenedores con más de 2.500 contenedores chocó contra una mina naval mientras transitaba por una ruta descrita como no autorizada y peligrosa
.
Sin embargo, la firma de seguridad marítima Marisks descartó que existieran pruebas independientes que confirmen la presencia de una mina y calificó las afirmaciones de Teherán como congruentes con una campaña en curso de operaciones psicológicas destinada a generar temor, aumentar la incertidumbre y desalentar el transporte marítimo comercial
, tal como publicó CNBC según la firma de seguridad Marisks. Mohsen Rezaei, secretario del consejo supremo de seguridad nacional de Irán, afirmó en la televisión estatal que la República Islámica controla el estrecho y que sus fuerzas operan contra embarcaciones de manera sistemática todas las noches.
El desplome del tráfico petrolero y la presión sobre los mercados energéticos
La escalada en el paso estratégico ha provocado que el volumen de crudo que transita por la zona caiga de manera abrupta. Tras alcanzar niveles cercanos a la normalidad el mes pasado con hasta 15,5 millones de barriles diarios, los flujos se desplomaron.
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina se ha mantenido por encima de los $4.31 por galón durante el último mes, mientras que el diésel cotiza en $6.27 por galón según los datos del martes de la AAA citados por el mismo medio. Analistas de Kpler y reportes de gCaptain indican además que un número creciente de superpetroleros vacíos —al menos diez portavagones de crudo muy grandes y varios buques Suezmax que se acercaban al puerto de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos— ha decidido detenerse o revertir su rumbo, interrumpiendo el sistema de transferencia de carga que permitía sortear la peligrosidad del estrecho.

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