La prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) con doxiciclina, una estrategia conocida como profilaxis pos-exposición (PPE), está generando preocupación debido al potencial aumento de la resistencia a los antibióticos. La doxiciclina se ha utilizado para prevenir las ITS en personas que han tenido relaciones sexuales sin protección, particularmente entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Sin embargo, los expertos advierten que el uso generalizado de este antibiótico podría llevar a que las bacterias desarrollen resistencia, disminuyendo su eficacia en el tratamiento de otras infecciones.
La preocupación radica en que la resistencia a la doxiciclina ya está aumentando en algunas ITS, como la clamidia. Si la doxiciclina deja de ser efectiva para tratar estas infecciones, las opciones de tratamiento se volverán limitadas, lo que podría tener graves consecuencias para la salud pública.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. han emitido pautas sobre el uso de la doxiciclina para la PPE, recomendando que se reserve para personas con alto riesgo de contraer una ITS. Sin embargo, la implementación de estas pautas y el monitoreo de la resistencia a los antibióticos son cruciales para mitigar los riesgos asociados con esta estrategia de prevención.
Se están investigando alternativas a la doxiciclina para la PPE, pero hasta el momento, no hay otras opciones ampliamente disponibles y efectivas. La educación sobre prácticas sexuales más seguras y el acceso a pruebas y tratamiento oportunos para las ITS siguen siendo fundamentales para controlar la propagación de estas infecciones.
