Con un mensaje sencillo y emotivo, el Dr. Juan Aníbal Abad y su secretaria, Norma Martínez, informaron a la comunidad de Claromecó sobre el cese de su atención en el consultorio a partir del lunes 2 de febrero, debido a prescripción médica. Tras 50 años de dedicación, expresaron su profundo agradecimiento por la confianza y el cariño recibidos.
Durante medio siglo, el Dr. Abad, junto a su esposa y colaboradora Norma Martínez, brindaron atención médica a varias generaciones de vecinos y turistas en la localidad. Reconocido como el “médico del pueblo”, destacó por su generosidad y predisposición.
Nacido en San Cayetano en una familia humilde –su padre era peón de campo y su madre ama de casa–, el Dr. Abad se graduó en la Universidad Nacional de La Plata a los 24 años. En una entrevista con La Voz del Pueblo, recordó su motivación: “Le metí pata como loco para hacerlos zafar a mis viejos de tanto gasto. Necesitaba empezar a trabajar urgente para aliviar la situación de ellos”. Posteriormente, realizó una residencia de dos años.
Su llegada a Tres Arroyos en 1975 se debió a la jubilación del Dr. Soldavini en Cascallares y la partida de otra médica en Claromecó. Inicialmente trabajó en el Centro Materno Infantil y, tras la salida de la doctora de Claromecó, fue designado en la Unidad Sanitaria, dando inicio a una trayectoria de cinco décadas.
En reconocimiento a su labor, el Hospitalito de la localidad lleva su nombre desde 2015, distinción otorgada por el Concejo Deliberante. Además, Femeba lo nombró médico emérito el pasado 3 de diciembre, Día del Médico, galardón que también recibió su colega Norma Gaido.
La decisión de finalizar su labor en el consultorio responde a motivos de salud. Su esposa, Norma Martínez, ha sido una pieza fundamental en su camino profesional y personal, como él mismo ha expresado en numerosas ocasiones.
En estos días, el Dr. Abad y Norma Martínez están recibiendo muestras de afecto y gratitud por su dedicación y servicio a la comunidad, siempre dispuestos a atender a quienes lo necesitaban. “Es un laburo que disfruto”, compartió el Dr. Abad, reflejando una vocación plena hasta el último día.
