El Super Bowl dejó en evidencia, una vez más, la existencia –y el valor– de la información privilegiada en el fútbol americano profesional.
En los días previos al partido, los Patriots y su mariscal de campo, Drake Maye, hicieron todo lo posible para dar la impresión de que su hombro lesionado estaba bien. No lo estaba.
El hecho de que Maye recibiera una inyección para aliviar el dolor antes del partido lo demuestra. Estas inyecciones no se administran de forma preventiva. Tenía una condición que le causaba molestias significativas, requiriendo adormecer la zona para tener la oportunidad de jugar con su nivel habitual.
Maye participó plenamente en los entrenamientos del miércoles, jueves y viernes. Fue eliminado del informe final de lesiones, sin ninguna designación que sugiriera algo diferente a que estaba en perfectas condiciones.
Por supuesto, esto cumple con las deficientes reglas de informes de lesiones de la liga, que se centran únicamente en la disponibilidad, no en la efectividad. Pero, para la persona promedio, el mensaje es inequívoco: Maye estaba bien.
Pero aquí es donde la situación se vuelve interesante. Observemos lo que dijo el pasado lunes por la noche.
“No estoy tratando de mentirles cuando digo que me siento genial”, dijo Maye. “Me siento genial y espero salir ahí hoy. Tenemos otro día de práctica mañana y me siento bastante bien.”
No estaba mintiendo cuando dijo que se sentía genial. Estaba, como sugiere la inyección para aliviar el dolor que recibió seis días después, teniendo éxito al hacerlo.
Por un lado, siempre ha sido parte del juego. Los informes de lesiones son simplemente resúmenes básicos de la salud general de un jugador. Nadie, como dicen, está al 100% para Halloween.
Por otro lado, la NFL se ha sumergido por completo en el mundo de las apuestas. La liga gana millones con el patrocinio de casas de apuestas. Se permite a los propietarios adquirir hasta el cinco por ciento de cualquier empresa que opere una casa de apuestas, y la liga se ha negado en el pasado a revelar qué propietarios poseen participaciones en qué casas de apuestas.
El escándalo se avecina. Y cuando suceda, actuarán sorprendidos, impactados y horrorizados, incluso si deberían haberlo visto venir.
Seguramente lo hacen. Y, con suerte, están trabajando entre bastidores para evitarlo o, al menos, retrasarlo. Hasta entonces, se trata de acumular la mayor cantidad de dinero posible en las arcas, antes de que llegue el momento de la verdad y se produzca un daño irreversible a la integridad del juego.
