La gran rivalidad del baloncesto universitario estadounidense vivió una noche electrizante el sábado, cuando los Duke Blue Devils, número 4 del ranking, viajaron desde Durham hasta Chapel Hill para enfrentarse a los North Carolina Tar Heels, número 14.
Duke dominó la primera mitad, llegando al descanso con una ventaja de 41-29, y parecía tener el control del partido. Sin embargo, los Blue Devils vieron cómo su ventaja se desvanecía en los últimos instantes. Con el marcador empatado a 68-68 y el tiempo agotándose, el base de North Carolina, Seth Trimble, anotó un triple justo antes de la bocina, sellando una dramática victoria por 71-68.
La afición invadió inmediatamente la cancha, pero fue dispersada cuando los árbitros determinaron que quedaban 0.4 segundos en el reloj. Tras el sonido de la bocina final por segunda vez, la cancha se llenó nuevamente, creando una escena que el entrenador de Duke, Jon Scheyer, describió posteriormente como “aterradora”.
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Scheyer reveló que varios miembros del cuerpo técnico de Duke fueron “golpeados en la cara” en medio del caos, mientras intentaban escoltar a los jugadores fuera de la cancha.
“Es difícil hablar del partido cuando mi mayor preocupación era la seguridad de nuestros jugadores”, declaró Scheyer. “No quiero que esto se centre en eso, pero tengo miembros del personal que recibieron puñetazos en la cara. Eso no es lo que se espera de este partido. Fue un final aterrador”.
A pesar de la polémica posterior al partido, el encuentro en sí fue un clásico instantáneo y demostró el impacto de los jugadores de primer año en ambos equipos.
Por Duke, Cameron Boozer lideró la ofensiva con 24 puntos, además de 11 rebotes y dos asistencias. En el bando de North Carolina, Caleb Wilson finalizó con 23 puntos, cuatro rebotes, dos asistencias y dos robos de balón.
Los dos rivales se volverán a enfrentar esta temporada el sábado 7 de marzo, en el último partido de la temporada regular, esta vez en Durham.
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