Investigadores han descubierto que los humanos pueden desarrollar habilidades de ecolocalización similares a las de los murciélagos, utilizando chasquidos con la boca para percibir su entorno. Este estudio, publicado en PLOS ONE, revela que personas ciegas y con visión pueden aprender a utilizar esta técnica para determinar la distancia y el tamaño de los objetos.
La ecolocalización humana implica la emisión de sonidos, en este caso chasquidos con la boca, y la interpretación de los ecos que rebotan en los objetos circundantes. Los participantes en el estudio fueron entrenados para mejorar su capacidad de ecolocalización, y se encontró que podían identificar con precisión la ubicación y las características de los objetos, incluso en entornos desconocidos.
Los resultados sugieren que la ecolocalización no es una habilidad innata exclusiva de los animales, sino que puede ser aprendida y perfeccionada por los humanos. Este hallazgo podría tener implicaciones significativas para el desarrollo de tecnologías de asistencia para personas con discapacidad visual, permitiéndoles navegar y interactuar con su entorno de manera más independiente.
El estudio destaca la notable plasticidad del cerebro humano y su capacidad para adaptarse y desarrollar nuevas habilidades sensoriales en respuesta a las necesidades y el entrenamiento.
