Estados Unidos ha decidido flexibilizar temporalmente las sanciones impuestas a Irán, permitiendo la venta del petróleo iraní que ya se encuentra almacenado en buques tanque en el mar. Esta medida, que tendrá una duración de 30 días, busca aliviar la presión sobre el suministro energético global, según declaraciones del ministro de Finanzas estadounidense, Scott Bessent.
La decisión se produce en un contexto de aumento significativo de los precios del petróleo a nivel mundial, con un incremento de aproximadamente el 50% en las últimas tres semanas, debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Washington busca activamente medidas para mitigar el impacto de este conflicto en el mercado energético, incluyendo el aumento de los precios del combustible dentro de los propios Estados Unidos.
Esta flexibilización de las sanciones es considerada inusual, dado el historial de políticas restrictivas de Estados Unidos hacia Irán, incluyendo amenazas de sanciones a terceros países que mantengan relaciones comerciales con Teherán. Antes del conflicto, China era uno de los principales compradores de petróleo iraní, adquiriéndolo a un precio reducido debido a las sanciones.
El ministro Bessent argumentó que permitir la venta temporal del petróleo iraní ayudaría a abastecer a países que enfrentan escasez, como la India, y obligaría a China a pagar los precios de mercado. Sin embargo, un director de una consultora especializada en sanciones marítimas calificó la medida como “absurda”, señalando que permitiría a Irán obtener ingresos que podrían utilizarse para financiar la guerra.
En resumen, la administración estadounidense ha optado por una medida temporal y pragmática para intentar estabilizar los mercados energéticos, a pesar de las implicaciones políticas y estratégicas que esto conlleva.
