Estados Unidos e Israel han intensificado su retirada de organizaciones internacionales, generando un debate sobre el papel y la eficacia de estas instituciones multilaterales. La decisión de la administración de Donald Trump de abandonar diversas agencias de la ONU fue anticipada, según algunos analistas, hace cuatro décadas.
Israel, siguiendo los pasos de Washington, ha anunciado su salida de siete organismos internacionales, incluyendo la UNESCO. Esta decisión, según fuentes de noticias, se produce en respuesta a lo que consideran un sesgo antiisraelí dentro de estas organizaciones.
La salida de Israel de la UNESCO y otros organismos se suma a una tendencia más amplia de cuestionamiento de las instituciones internacionales. Algunos observadores señalan que estas organizaciones se han vuelto “ineficaces” y están sujetas a la “lógica del poder”, lo que ha acelerado un cambio en el orden mundial.
La decisión israelí, en particular, ha sido interpretada como una respuesta a las críticas internacionales por su política en Gaza. El país ha argumentado que estas organizaciones son utilizadas para promover agendas hostiles a sus intereses. La retirada de Israel de la Alianza de Civilizaciones de la ONU, entre otros organismos, se enmarca en esta estrategia de confrontación.
El debate sobre el valor de la participación en organizaciones internacionales continúa, con argumentos a favor de la cooperación multilateral y otros que abogan por una mayor defensa de los intereses nacionales.
