La capacidad de Estados Unidos para influir en Venezuela parece tener límites claros, extendiéndose esta dificultad a otros escenarios geopolíticos como Europa y el resto de Sudamérica. La proyección de poder estadounidense, particularmente en el ámbito energético, se considera limitada en el contexto venezolano.
Si bien no existen dudas sobre la importancia del petróleo en esta dinámica, se plantea que el listón para intervenciones de carácter humanitario es considerablemente alto. Esto sugiere que, más allá de los intereses petroleros, cualquier acción de este tipo requeriría superar obstáculos significativos.
