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Ejercicios Navales BRICS: China, Rusia y Sudáfrica en el Cabo de Buena Esperanza

by Editor de Mundo

Bajo cielos grises frente al Cabo de Buena Esperanza, tres buques de guerra se desplazan en formación, transformando una concurrida ruta marítima en un escenario geopolítico.

El reciente ejercicio naval conjunto entre China, Rusia y Sudáfrica, celebrado en enero de 2026, parecía rutinario en apariencia. Sin embargo, en el mar, frente a uno de los puntos estratégicos más importantes del planeta, se percibió más como una señal deliberada dirigida a Washington, Bruselas y Londres que como un simple evento de entrenamiento.

Peace Will-2026: un simulacro “rutinario” con un mensaje claro

El ejercicio, denominado Peace Will-2026, se inauguró el 9 de enero en Simon’s Town, una base naval histórica justo al sur de Ciudad del Cabo. Antiguo centro clave de la Royal Navy, el puerto sigue siendo un punto de referencia para una de las intersecciones marítimas más transitadas del mundo. Alrededor de 20.000 buques mercantes bordean el Cabo de Buena Esperanza cada año, transportando petróleo, gas licuado, minerales y productos manufacturados entre Asia, Europa y América.

En el muelle, dos buques chinos destacaron. El destructor Tangshan, equipado con armamento de defensa aérea y antibuque, simbolizó una capacidad de ataque inmediata. Junto a él, el buque de reabastecimiento Taihu, diseñado para reabastecer de combustible y suministros a flotas en alta mar, sugirió algo más duradero: una capacidad de permanencia.

China no se limitó a mostrar bandera en el extremo sur de África. Estaba ensayando la protección permanente de sus rutas comerciales, a 12.000 kilómetros de sus puertos de origen.

Pekín, Moscú y Pretoria enmarcaron el simulacro como una actividad estándar y defensiva. Sin embargo, la sincronización y la ubicación contaron una historia diferente. En un momento de alta tensión con Estados Unidos y Europa por la situación en Ucrania, Taiwán y las sanciones, tres armadas BRICS practicaban silenciosamente cómo operar juntas a lo largo de una ruta vital para las economías occidentales y asiáticas.

Lo que realmente sucedió en el mar

Peace Will-2026 se desarrolló entre el 9 y el 16 de enero en dos fases claramente diferenciadas.

De apretones de manos en el muelle a escenarios de combate

Entre el 9 y el 13 de enero, el ejercicio se centró principalmente en el puerto. Las tripulaciones recorrieron los buques de cada país, los ingenieros intercambiaron consejos de mantenimiento y los oficiales de estado mayor compararon doctrinas durante sesiones informativas clasificadas. Estos intercambios discretos fomentan algo que rara vez sale a la luz: la confianza y la familiaridad entre militares que podrían necesitar operar juntos en una crisis.

El tono cambió una vez que los buques zarparon de Simon’s Town el 13 de enero. Durante tres días, la flota multinacional se entrenó en las aguas agitadas al sur del Cabo. Según la marina china, la fase marítima incluyó:

  • Maniobras conjuntas en formaciones cerradas y comunicaciones tácticas seguras
  • Simulacros de ataques con misiles antibuque contra objetivos hostiles
  • Abordaje y recuperación de buques mercantes “secuestrados”
  • Evacuaciones en helicóptero de víctimas simuladas
  • Tratamiento médico y simulacros de atención masiva de víctimas en el mar
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Estos escenarios combinan la guerra naval clásica con tareas más contemporáneas, como la lucha contra la piratería y la protección del transporte marítimo comercial. El uso de helicópteros embarcados y lo que parecían equipos de fuerzas especiales sugiere que los tres países ensayaban respuestas a crisis complejas, desde la toma de petroleros hasta incidentes en zonas grises que involucran a “hombres verdes” no identificados en el mar.

Esto no fue una demostración de búsqueda y rescate para las cámaras; fue un ensayo para mantener abiertas las principales rutas marítimas en condiciones de conflicto.

Por qué la costa africana ahora es tan importante para Pekín

Para Pekín, África ya no es una periferia distante. El comercio entre China y el continente supera actualmente los 280.000 millones de dólares anuales. Gran parte de ese valor se transporta por mar: petróleo crudo de Angola y Nigeria, cobalto de la República Democrática del Congo, gas de Mozambique, además de puertos e centros logísticos financiados u operados por empresas chinas.

Esta red económica conlleva un dilema militar. Una potencia exportadora mundial que no puede salvaguardar sus rutas marítimas deja su prosperidad vulnerable a bloqueos, sanciones o caos regional. El liderazgo chino ha asimilado esta lección.

El Cabo de Buena Esperanza, aunque no es un estrecho tan estrecho como Ormuz o Malaca, sigue funcionando como una válvula de seguridad crítica para el comercio mundial. Cuando el Mar Rojo se ve afectado por interrupciones, el tráfico se desvía hacia el sur de África. Cualquier incidente grave frente al Cabo repercutiría rápidamente en el aumento de los costes de los seguros marítimos, el retraso de las cargas y las conmociones en la cadena de suministro desde Europa hasta Asia Oriental.

Al enviar el Tangshan y el Taihu de 23.400 toneladas tan al sur, China puso a prueba no solo su navegación y logística de largo alcance, sino también su acceso político a un puerto amigo. Demostró lo que los estrategas denominan una “armada de aguas azules”: una fuerza capaz de navegar, combatir y mantenerse en los océanos, no solo cerca de las costas de su país.

Con cada visita a lugares como Simon’s Town, China se acerca a convertirse en una verdadera potencia marítima, no solo en una continental.

BRICS en el mar: una forma diferente de alineación

En teoría, no existe un equivalente de la OTAN dentro del BRICS. China, Rusia, Sudáfrica, India y Brasil no comparten una cláusula de defensa mutua, un mando conjunto permanente ni un inventario de armas integrado. Sin embargo, en el mar, el patrón de comportamiento cuenta su propia historia.

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Al entrenar bajo el paraguas del BRICS, Pekín y Moscú envían un mensaje sutil: pueden construir hábitos de cooperación sin tratados formales. El enfoque se centra en acuerdos flexibles, simulacros rotatorios y procedimientos compartidos adaptados a intereses específicos, en lugar de compromisos rígidos basados en tratados.

Característica Modelo de la OTAN Cooperación al estilo BRICS
Base legal Tratado formal, cláusula de defensa mutua Declaraciones políticas, no hay pacto de defensa vinculante
Estructura de mando Cuartel general integrado permanente Coordinación ad hoc para cada ejercicio
Objetivo Defensa colectiva contra amenazas definidas Señalizar autonomía, proteger intereses económicos compartidos

Para países como Sudáfrica, este enfoque ofrece margen de maniobra. Pretoria puede acoger un simulacro con Rusia y China al tiempo que mantiene vínculos con socios occidentales, argumentando que busca la diversificación de sus relaciones en lugar de una alineación rígida.

Por qué las capitales occidentales están prestando atención

Para Londres, Washington y las capitales europeas, la presencia de buques de guerra chinos y rusos operando cómodamente en el Atlántico Sur plantea varias preocupaciones.

  • Normaliza la presencia naval china a lo largo de rutas históricamente dominadas por las armadas occidentales.
  • Amplía el acceso de Rusia a puertos más amigables en un momento en que se enfrenta a sanciones y aislamiento en Europa.
  • Profundiza los lazos de defensa entre los socios del BRICS en un momento de rivalidad estratégica con Occidente.

Peace Will-2026 no señala un conflicto inminente frente a Sudáfrica. Sin embargo, se suma a una tendencia más amplia: ejercicios en el Océano Índico, visitas a puertos en el Mediterráneo, despliegues chinos contra la piratería en el Golfo de Adén y una creciente inversión en puertos africanos desde Yibuti hasta Angola.

Cada simulacro, misión de transporte y visita a un puerto facilita el siguiente, tanto técnica como políticamente. Las tripulaciones adquieren experiencia. Las poblaciones locales se acostumbran a nuevos uniformes en sus muelles. Los gobiernos anfitriones aprenden a equilibrar las visitas de las armadas occidentales con las de las flotas del BRICS.

El ejercicio puede haber durado solo una semana, pero erosiona la idea de que las armadas occidentales tienen un monopolio casi absoluto de la presencia en aguas azules frente a África.

Qué significa esto para el transporte marítimo mundial y los consumidores comunes

Los acontecimientos en aguas remotas a menudo parecen abstractos, pero las consecuencias se encuentran en las estanterías de los supermercados y en las facturas de energía. Los buques portacontenedores que pasan por el Cabo transportan productos electrónicos, ropa y maquinaria con destino a Europa y América del Norte. Los petroleros aportan combustible que ayuda a estabilizar los mercados mundiales.

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Si las tensiones en el mar aumentan, las aseguradoras suben las primas. Las compañías navieras desvían los buques por rutas alternativas. Los días adicionales en el mar aumentan los costes, que se trasladan a los gastos de transporte y, finalmente, a los precios al consumidor. Los simulacros navales conjuntos destinados a señalar disuasión pueden ser un arma de doble filo: pueden disuadir los ataques al transporte marítimo, pero también alimentan una carrera armamentista en el mar que añade fricción a un sistema global ya tenso.

Términos clave que vale la pena analizar

Dos conceptos enmarcan gran parte del debate en torno a ejercicios como Peace Will-2026: “rutas marítimas” y “talasocracia”.

  • Las rutas marítimas son las principales rutas marítimas utilizadas por los buques mercantes. No están fijas como las vías férreas, pero tienden a seguir patrones estables moldeados por las corrientes, el clima y la economía. Las interrupciones a lo largo de una ruta importante, como la ruta del Cabo, pueden provocar conmociones en la cadena de suministro mundial.
  • La talasocracia describe un estado cuyo poder se basa en el dominio marítimo. Históricamente, Venecia y Gran Bretaña construyeron talasocracias a través de flotas y puertos de ultramar. El liderazgo chino piensa cada vez más en estos términos, aunque rara vez utiliza la palabra en público.

Visto desde esta perspectiva, Peace Will-2026 se convierte en algo más que los simulacros específicos y en una prueba por parte de Pekín de las primeras etapas de una posible estrategia talasocrática, mientras que Rusia y Sudáfrica obtienen influencia política al asociarse con la potencia naval emergente de Asia.

Para los estados costeros africanos, las frecuentes visitas de flotas no occidentales presentan tanto oportunidades como riesgos. Unas patrullas navales adicionales, formación e infraestructura pueden mejorar la seguridad marítima contra la piratería y la pesca ilegal. Al mismo tiempo, acoger buques de guerra de bloques rivales aumenta las apuestas si las disputas regionales se extienden a la competencia entre grandes potencias, arrastrando a los actores locales a conflictos que no son del todo de su elección.

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