En el marco de su visita a Uruguay, el papa León XIV recorrió este sábado el barrio de Casavalle, una zona de la capital caracterizada por altos índices de pobreza y violencia. En esta zona vulnerable de Montevideo marcada por la pobreza y el narcotráfico, el pontífice denunció que los niños uruguayos no deben renunciar a su futuro por la inseguridad.
Una parada entre viviendas sociales y testimonios de la periferia
El sacerdote Pablo Coimbra, al frente de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, guio el recorrido por un entorno donde los ciudadanos humildes intentan salir adelante. Antes de tomar la palabra, el Papa escuchó de primera mano los testimonios de una joven madre del barrio Marconi y de una exalumna del Instituto Jubilar San Juan Pablo II. Antes de llegar a la periferia, el obispo de Roma visitó además el Hogar Sacerdotal Monseñor Jacinto Vera para saludar a una veintena de sacerdotes ancianos.
«Un hijo de este país tan rico no debería irse a dormir sin comer»
Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles. Mucho menos debería sufrir violencia hasta el extremo de llegar a perder la vida
, advirtió León XIV desde el sector norte de la capital.
Una multitudinaria vigilia con acento futbolístico en el Estadio Centenario
Setenta mil fieles colmaron el Estadio Centenario de Montevideo para participar en la vigilia de oración. Tener al papa entre nosotros es un golazo
, exclamó el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, al dar la bienvenida al líder católico y señalar que en la tribuna nadie queda afuera
.

Ante la multitud, Sturla evocó el legado de figuras locales como el beato Jacinto Vera, santa María Francisca Rubatto, las beatas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella, y los siervos de Dios Padre Cacho, Walter Chango y Salvador García Pintos.
Paysandú y el simbolismo del mate y el puente internacional
La intensa jornada había arrancado horas antes en Paysandú, territorio vinculado al beato Jacinto Vera, el primer obispo de Montevideo reconocido como el «obispo gaucho».

Allí, el Papa recurrió a elementos cotidianos para vertebrar su discurso. Elogió el mate como emblema de familiaridad, de amistad y de encuentro
para apuntalar la cohesión social, mientras que el puente internacional General Artigas —que enlaza Uruguay con Argentina— sirvió para ensalzar la apertura comunitaria. Apoyándose en la imagen de los palmerales locales, pidió a los creyentes evitar el aislamiento: Sean comunidad fraterna, que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados
, señaló.
Esta visita pastoral se enmarca en un viaje apostólico desarrollado del 6 al 17 de noviembre, marcando el retorno de un pontífice a suelo uruguayo desde 1988. La delegación de la Santa Sede cuenta con la presencia de altos jerarcas como el cardenal decano Luis Antonio Tagle y el secretario de Estado Pietro Parolin.
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