Los socialdemócratas, liderados por la primera ministra Mette Frederiksen, han ganado las elecciones parlamentarias en Dinamarca, aunque han obtenido el peor resultado desde 1903, según informó la cadena de televisión TV2 tras el recuento de todos los votos. El país se enfrenta ahora a complejas negociaciones para formar una coalición, ya que si bien el bloque de izquierda superó por poco al de derecha, ninguno de los dos obtuvo la mayoría en el parlamento de 179 escaños.
Los partidos de izquierda, incluyendo la Socialdemocracia de Frederiksen, consiguieron 84 escaños, mientras que los partidos de derecha obtuvieron 77 y los centristas, 14. Los cuatro escaños restantes corresponden a Groenlandia y las Islas Feroe, que son partes autónomas del Reino de Dinamarca.
La Socialdemocracia se impuso con un 21,9 por ciento de los votos, aunque este resultado es 5,6 puntos porcentuales inferior al de las elecciones de 2022. TV2 calificó el resultado de la Socialdemocracia como históricamente malo, ya que no obtenía un porcentaje de votos tan bajo desde las elecciones parlamentarias de 1903, cuando recibió el 21 por ciento.
En segundo lugar, con una diferencia de aproximadamente diez puntos porcentuales, se situó el Partido Popular Socialista con el 11,6 por ciento de los votos. El tercer lugar lo ocupó el Partido Liberal, de centro-derecha, liderado por el ministro de Defensa Troels Lund Poulsen, con un 10,1 por ciento de los votos. Este partido perdió más de tres puntos porcentuales en comparación con las elecciones anteriores, mientras que el Partido Popular Socialista mejoró en 3,3 puntos porcentuales.
Negociaciones complejas, según Frederiksen
Frederiksen declaró en su discurso posterior a las elecciones que está preparada para seguir liderando el país, aunque reconoció que las negociaciones para formar gobierno no serán sencillas.
La primera ministra está en el poder desde 2019. Convocó las elecciones en febrero, varios meses antes de lo necesario, según los analistas, con la esperanza de que su firme postura en la disputa por el territorio autónomo danés de Groenlandia, que el presidente estadounidense Donald Trump desea incorporar a Estados Unidos, le ayudara a obtener el apoyo de los votantes.
La BBC informó que en Dinamarca existe un amplio consenso en materia de política exterior. La campaña electoral se centró, por tanto, en temas internos como la situación de la economía danesa y el coste de la vida. Frederiksen propuso, por ejemplo, un impuesto sobre el patrimonio del 0,5 por ciento para los 20.000 daneses más ricos. En los debates preelectorales también se habló de la alta contaminación del agua potable por pesticidas debido a la cría de cerdos y del futuro de la agricultura.
